4 de Julio, 2007


Ateos y creyentes... Esos seres...

Muuuuuuuuuuuu!!!!!!!

Como la jefa os ha hablado de Susan en el post anterior -yo todavía no tengo suficiente confianza con la nueva como para llamarla Sussy, lo recoñozco-, os voy a pegar algo que me envió hace poco mi querida vaquinha y que me gustó, tanto por su forma de argumentación como por parecerse muy mucho a mi actual visión u opinión sobre el cansino y eterno temita -desde hace ya algunos años, podríamos decir que me encuentro en la vertiente agnóstica del ateísmo, para que os vayáis situando-.

He de decir, también, que me parece importante reflexionar y experimentar este antiguo e infinito asunto, y tenerlo integrado -cada uno a su manera, la cual debería ir evolucionando con el tiempo, o al menos sería lo deseable para no estancarse-, pues es una faceta más de lo humano, que al fin y al cabo nos aporta conocimiento, enriquecimiento, aprendizaje -¿para qué, si no, estamos aquí?-.

En fin, ahí va:


ALGUNOS PENSAMIENTOS SOBRE LA APUESTA DE PASCAL.

Por Jon Nelson y George H. Smith.,


Nosotros los ateos escuchamos diferentes argumentos acerca de por qué deberíamos creer en Dios, y sobre los supuestos beneficios que se ganarían con esta creencia. Uno de los más populares va más o menos así:

"Deberías creer en Dios, porque si él es real y tú crees en él, ganas la vida eterna. Si él es real y tú no crees en él, sufres eternamente. Si no es real, no pierdes nada. Por lo tanto, deberías creer en Dios porque tienes todo que ganar y nada que perder".

Este argumento no es nuevo. De hecho se remonta hasta el siglo XVII y fue creado por el filósofo, matemático y científico francés Blaise Pascal (1623-1662). Pascal dice "La razón no puede decidir nada en este asunto... De acuerdo a la razón, no puedes defender ninguna de las proposiciones". Según Pascal, la razón es impotente en este asunto, de modo que deberíamos creer en Dios para estar en el lado seguro.

Es difícil imaginar qué es más asombroso: que un científico del alcance intelectual de Pascal haya podido crear una apuesta tan lamentable, o que la apuesta haya podido sobrevivir más de trescientos años, en diferentes formas, hasta nuestros días.

Primero que nada, es manifiestamente falso que la razón no puede ayudarnos a decidir el asunto. La carga de la prueba descansa enteramente en los creyentes, ya que son ellos los que proponen la idea de que Dios existe. Los ateos, al poner esto en duda, no tienen que demostrar que no hay algún dios ahí fuera en el universo; solamente tienen la carga de la refutación. Las pruebas del creyente deben ser demostradas empíricamente (mediante los sentidos), o bien ser racionalmente explicadas. Al fallar en ambas, la postura de los ateos necesariamente debe prevalecer.

En segundo lugar, el argumento no es realmente un argumento en absoluto, sino un crudo intento de manipular psicológicamente a la gente. Aunque Pascal no menciona específicamente el infierno, éste está fuertemente implícito en su argumentación.

El tercer punto es que Pascal es culpable de etnocentrismo religioso, de mirar la situación únicamente a través de sus propios ojos inclinados hacia el Catolicismo. Aparentemente, nunca conoció a nadie que no fuera católico ni ateo, ya que éstas parecen ser las únicas posturas que se le ocurrieron. ¿Qué hay de los protestantes, hindúes, budistas y judíos? ¿No podía pensar en un argumento similar para ellos o, para el caso, para cualquier otra religión existente? Si uno sólo quiere "jugar a lo seguro" y creer en una religión particular, entonces uno puede igualmente escoger la religión que tenga el peor infierno. La Apuesta de Pascal trabaja a favor de los musulmanes, y no de los católicos.

Aparentemente nunca se le ocurrió a Pascal pensar que Dios simplemente podría no ser católico. Si nuestra razón no puede ayudarnos a decidir, como él insiste, ¿entonces por qué criterio decidimos cuál religión es verdadera? Pascal naturalmente habría escogido el Catolicismo, pero, ¿por qué esta religión en lugar de cualquier otra? Sin nuestra capacidad de razonar y comparar las varias opciones, no hay manera de decidir.

Además, habría que señalar que hay literalmente miles de sectas religiosas diferentes en todo el mundo, y la mayoría de ellas alegan ser "la única fe verdadera". La lógica y el sentido común nos dicen que no todas pueden estar en lo correcto, ya que afirman cosas diferentes. Así, con las probabilidades apiladas a razón de miles a uno en tu contra, el que elijas la religión correcta parece ser una posibilidad verdaderamente remota.

Lo que nos lleva a la cuestión de por qué este supuestamente todopoderoso Ser Supremo permitiría que tuviera lugar tanta confusión. Si quiere lo mejor para nosotros, sus hijos, entonces debería dar a conocer sus demandas de una manera clara e inequívoca. Debería, por lo tanto, haber UNA sola iglesia. Si Dios existiera y si él o ella hubieran hecho esto, entonces la Apuesta de Pascal tendría alguna validez.

Otro problema es la cuestión de la integridad. Pascal quiere que dejemos de lado todos nuestros previos conocimientos, estudios y conclusiones y que aceptemos el Catolicismo únicamente en base a su fallido argumento. ¿No consideró que su omnisciente Dios sencillamente sería capaz de ver a través de tanta hipocresía egoísta? ¿Por qué es el servilismo ciego más importante para Dios que la integridad intelectual? Si Dios verdaderamente lo sabe todo, como dicen los creyentes, ¿cómo podría sentirse amenazado por el uso que hagamos de las mentes que él mismo nos dio?

Adicionalmente, la conclusión de Pascal no se sigue lógicamente de su premisa. Hay mucho que perder en esto, incluyendo nuestro autorrespeto, nuestra integridad intelectual y nuestra autoestima. Si rechazamos todo esto a cambio de una imaginaria "otra vida", en vez de no perder nada, como afirma Pascal, ¡perdemos todo!

Allá por los años setentas, el filósofo George H. Smith (autor de "Ateísmo: el Caso Contra Dios") dio una conferencia a la Sociedad de Separacionistas en la que se concentró en la Apuesta de Pascal. Ingenió una contraapuesta que va como sigue:

La existencia de Dios sólo puede ser demostrada por la razón, y nuestra razón nos dice que tal ser no existe y que, como consecuencia, una persona racional debe rechazar creer en este ser. Ahora surge la pregunta "Pero somos seres humanos falibles. ¿Qué tal si nuestra razón se equivoca en esto? ¿Qué sucederá si existe un Dios que nos castigue por no creer, y cuya existencia no pueda ser demostrada por la razón?" Aquí es donde entra la apuesta de Smith. Apostemos por la razón, dice Smith. Ésta debería llevarte al ateísmo. Hay sólo cuatro posibilidades, como sigue:

No hay Dios. El ateo está en lo correcto, y en consecuencia vive una vida feliz y plena, libre de dogmas irreflexivos y de tiranías emocionales.

La segunda posibilidad es el dios del deísmo, de quien se dice que creó el universo y luego lo dejó librado a sí mismo. No hay nada que temer de tal dios; él o ella es impersonal y no nos castiga ni nos recompensa.

La tercera posibilidad es un dios que se interesa por la humanidad. Es un dios justo y bueno. Tal dios, en su infinita bondad nunca castigaría a nadie por errores honestos de razonamiento, suponiendo, por supuesto, que no hay bajezas morales involucradas. Aquí tampoco tenemos razón alguna para temer a un dios así. De hecho, si nuestra razón es lo que nos separa de los animales, entonces no usarla podría interpretarse como el más grave de los "pecados". Si alguien está en peligro de ser castigado en este caso, es el teísta y no el ateo.

La cuarta y última posibilidad es que haya un dios injusto. Sin interés por la justicia, nos quemará sin importar si nuestros errores son honestos o no. No hay, después de todo, mayor injusticia que castigar a alguien por un honesto error de creencia, y aun así esto es exactamente lo que este cuarto dios, el dios de los cristianos, promete hacer. No le importan cosas tales como la honestidad y la integridad intelectual y, según la Biblia, nos quemará eternamente si dudamos de su existencia. No importa qué clase de vida hayamos llevado, este asunto de la creencia es esencial para determinar dónde pasaremos la eternidad. Entonces la credulidad se convierte en una virtud y no en un vicio. Por lo tanto, por definición, este dios es una deidad sin principios. Los cristianos siempre han sentido que están en mejor posición aquí, pero si uno lo piensa, en realidad están en el mismo barco que los ateos. ¿Por qué? Simplemente porque, si este dios realmente disfruta de crear gente para luego quemarla, ¿qué le podría dar mayor diversión que prometer a los cristianos felicidad eterna y luego traicionarlos y lanzarlos también al infierno? Ciertamente, no puedes confiar en la palabra de un dios injusto cuando te promete algo, ya que debe tener una vena sádica, para empezar.

Entonces, ésta es la apuesta: utiliza tu razón en todas las áreas de actividad humana, incluyendo la religión. Esto debería llevarte al ateísmo. Si no hay dios, estarás en lo correcto. Si existe el dios de los deístas, no tienes nada que temer. Si existe un dios justo, tampoco hay nada que temer; el único que corre algún riesgo es el creyente. Y si es el cuarto dios el que existe, entonces ciertamente vivimos en un universo de pesadilla, pero el cristiano no se halla en mejor posición que el ateo, de modo que, ¿por qué no vivir nuestras vidas como seres humanos racionales? ¿Por qué no hacer todo lo que podamos para hacer de este mundo, nuestro único hogar, un lugar mejor, y por qué no hacer todo lo posible para hacer que la vida valga la pena y sea disfrutable para todos? ¡En la apuesta de Smith, verdaderamente no hay nada que perder!


Muuuuuuuuuuuuuuuuu!!!!!!!!!!!