Febrero del 2007


De hipocresías varias.

Muuuuuuuuuuuuuuuuuu!!!!!!

¡Qué le vamos a hacer! La abuela que me queda se muere... Ya me quedo sin abuelitos, y a partir de ahora, los piropos me los tendré que echar yo -que si soy muuuu guapo, alto, listo, bueno, majo, agradable..., que si valgo mucho..., etc...-. El caso es que mi abuelita materna, ya con casi 100 añitos, y habiendo vivido de putísima madre, está cuasi-vegetal desde hace varias semanas... Como tiene marcapasos no se le para el corazón a pesar de la extrema debilidad, como no puede ya comer le ponen goteros, y como ya no puede respirar le meten oxígeno... Básicamente está ya atontada, no habla, no come, y en sus ojos se capta claramente el sufrimiento... Los médicos dicen que de ésta no sale, que es irreversible, que está muy mayor y es cuestión de días, pero ahí sigue, sufriendo y haciendo sufrir a mi madre y a sus hermanas, que están destrozadas de cansancio y nervios...

Y digo yo... Si a nuestro hermano y amigo peludo Yaco le pusimos una inyección cuando tuvo tumores sangrantes en el estómago y no se podía salvar, ¿por qué no podemos hacer lo mismo con mi abuela?. Si lo hacemos por amor a un animal que está sufriendo y haciendo sufrir, ¿por qué no lo podemos hacer por amor a quien fue una persona querida -porque yo a mi abuela ya no la considero persona, sino vegetal-?. ¿No estaremos en una sociedad un pelín hipócrita y religiosilla de pacotilla -¡qué poeta!-, pensando en el fondo que un tal dios se la tiene que llevar a su derecha cuando le salga a él de los cojones, y mientras a sufrir todos como cerdos?. No me cabe en la cabezota dura que tengo, ni tampoco a mi familia... Y me pregunto cuándo nos liberaremos de tanta moralina religiosa y dejaremos de escandalizarnos y de tener tantísimos tabúes  con respecto a algo tan natural como la muerte, pues pienso que todavía queda mucho camino por andar en este sentido. No hay más que comprobar cómo si hablas así de claro sobre algunos temillas te tachan de rojeras inmoral y de degenerado a la primera de cambio...

Ya que me he puesto en este plan de decir obscenidades y barbaridades sobre ensañamientos médicos y prolongaciones artificiales del sufrimiento, voy a enlazar a continuación el tema de la eutanasia con otro todavía más polémico ... Porque inevitablemente se derivarían algunas consecuencias en otros ámbitos si nuestra ciencia llegase a la conclusión de que, en determinadas circunstancias -las cuales habría que estudiar detenidamente caso por caso y sin mezclar ciencia con moralina religiosa judeocristiana- uno se puede quedar vegetal o en un estado de limitación de sus capacidades humanas lamentablemente insoportable, y por lo tanto así no se es persona y casi ni ser humano, pues sólo se sufre y se hace sufrir al resto, sin posibilidad de volver a vivir... Y en mi opinión uno podría dejar escrito que se le ayudase a morir en determinadas condiciones, entre las que se podría incluir la merma irreversible y severa de las facultades mentales que nos diferencian de las piedras o de los pedazos de gelatina, y que nos definen como seres humanos... Pienso que deberíamos tener plena libertad sobre este ámbito, y que ninguna autoridad debiera meterse en dichas decisiones... En cambio, cuando no se ha dejado dicho nada en absoluto y el caso concreto plantea dichas cuestiones, los familiares deberían ser informados médicamente sobre la pérdida en vida de su familiar, y sobre su decisión de, o bien seguir manteniendo hasta que aguanten a esas células con forma de persona conocida o por el contrario quitarlas de en medio y afrontar la pérdida de inmediato.

El caso es que si pensamos en este tema de dicha manera tan malijna y abominable, en consecuencia y siendo coherentes, deberíamos defender en ciertos casos la pena de muerte... Y me explico, porque yo no estoy a favor de matar a otra persona bajo ningún concepto, haga lo que haga... Pues opino que cargándonos a gente que ha matado o violado no logramos absolutamente ningún cambio positivo, y menos aún conseguimos reducir la criminalidad o la violencia, contra la cual disponemos de mejores medios, mucho más simples, aunque muy costosos económicamente y tremendamente trabajosos a medio y largo plazo, por lo cual no interesan demasiado actualmente...

Entonces..., ¿cuándo enlazo la eutanasia con la pena de muerte?. Pues cuando se comprueba científicamente desde todos los puntos de vista que la persona ha dejado de serlo, para convertirse irremediablemente en un trozo de carne que sólo causa sufrimiento, a sí mismo y a su entorno... En este contexto, cada vez hay más evidencias científicas y mayor consenso sobre enfermedades mentales que borran a la persona del mapa y que son claramente irreversibles, salvo que logremos algún día extirpar áreas cerebrales dañadas o con nulo desarrollo para transplantar otros nodos perfectamente sanos y operativos, capaces de interconexionarse con el resto, cosa de la que hoy en día estamos muy alejados, lamentablemente.

Así, por ejemplo, cierto grado de psicopatía se está considerando irreversible, y se da a la persona por perdida, convirtiéndose en un auténtico pedazo de carne que no siente y que no puede parar de matar o violar a personas para conseguir cualquier cosa que se le antoje en cualquier momento, normalmente a raíz de los malos tratos en la infancia combinados con contextos de pobreza, alcoholismo materno y desordenes genéticos asociados, con lo cual el cerebro no ha sido capaz de desarrollarse para dar lugar a una persona, pues no se han podido establecer las conexiones neuronales adecuadas, y las que se estaban creando se rompían una y otra vez... Dichos casos de personas adultas psicópatas, con un largo historial de asesinatos y violaciones -también en la cárcel, por supuesto-, cuyos cerebros enfermos ya no tienen la plasticidad infantil para modificar su estructura ante nuevas circunstancias más benignas, son claramente irrecuperables según lo que hoy por hoy vamos conociendo... Y por tanto, en dichas circunstancias comprobadas por el equipo médico y científico cualificado, no estaríamos ante una persona, sino ante una abominación peligrosísima e irrecuperable con aspecto humano que sólo es capaz de causar un inmenso dolor a familias enteras... una máquina de matar y violar sin escrúpulos ni cualidades humanas, salvo la de engañar para no ser descubierto y poder seguir matando, a modo de virus inteligente que muta y se camufla, pero nada más... Si esto fuera así, borrarlo del mapa sería lo mejor para todos, y también para dicho pedazo de carne... De hecho, si yo supiera que me voy a convertir en algo semejante, dejaría escrita mi sentencia de muerte, al igual que en el caso de padecer otras enfermedades mentales degenerativas sin cura o reinserción conocida -como la que padeció mi otra abuela, el penoso alzheimer-, o al experimentar otros estados vegetativos con los cuales pierdo claramente mi condición de persona para siempre, porque en los casos expuestos pasaría a ser un estorbo doloroso en el mejor de los casos, y un asesino en serie en el peor...

En fin, me quedo con una frase de ese médico de ficción llamado House, amado y odiado por su honestidad y coherencia:  "No se muere con dignidad, sólo se muere... Se vive con dignidad".

Abrazotes malijnos a todos, a pesar de lo desagradable del temita.

Muuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu!!!!!!!!!!!!!!!!!

 

Hacerse Caso.

Hace unos meses sentí, junto con mi niponcilla -desde entonces bastante jodidilla de salud, como ya sabréis algun@s- lo que supone no hacerse ni puto caso a uno mismo. Sí, porque uno, por muy malijno-superman que se crea, es tremendamente insignificante, y por mucho que se empeñe en "salirse impunemente con la suya", no siempre lo consigue -y muchas veces lo consigue sin pretenderlo- lo cual le lleva inevitablemente a un ejercicio de humildad y flexibilidad -a saber dejarse llevar en ocasiones, o saber fluir, que es otro modo de expresarlo más a lo "new age"-.

En multitud de ocasiones de mi vida he sentido claramente en qué circunstancias no me debía meter bajo ningún concepto, o en cuales me debía involucrar sin lugar a dudas. Y en mi caso, casi siempre escucho las segundas y me meto en el ajo. Gracias a esta escucha todo me suele ir bastante rodado, todo fluye. Suelo decir que puedo hacer todo lo que me propongo..., pero es que en realidad suelo proponerme todo aquello que siento que puedo y debo hacer, lo cual es hacer trampa.

Sin embargo, no me hago tanto caso en las ocasiones en las que me digo a mí mismo: "no te metas en este berenjenal, bajo ningún concepto, o habrá consecuencias...". Claro, y es que como buen capricornio, uno es bastante cabezoncete -por ser benijno conmigo mismo-, y encima, acostumbrado a que todo me "salga" o a hacer lo que me da la gana con éxito, pues no tolero muy bien que nadie me impida nada, ni siquiera me lo tolero a mí mismo. Así, en estas ocasiones, a veces me desoigo, o me hago el sordo, y "tiro palante", a pesar de saber a ciencia cierta que habrá consecuencias negativas de algún tipo, pues el "salirme con la mía" me termina compensando a pesar de todo... En otras ocasiones no me repatea tanto la aceptación de la situación intuida, y accedo a obedecerme...

Mi vacuna mujer, que se escucha bastante más en este sentido, me comprende perfectamente, y a veces también se pasa por el forro sus "avisos" internos, por tal o cual motivo... A ella le habla muchísimo su "estómago", pues siente dichas historias mentales en esa parte de su cuerpecillo. Y suele decir que su estómago nunca se equivoca -aunque siempre hay que dejar un margen de falibilidad, lógicamente-.

Pues bien, como os iba contando, hace unos meses sentimos ambos que un plan con unos amigos no lo "veíamos" claro... Era un plan de fin de semana, pero yo no me veía ahí, no lo sentía para mí, no sentía nada... Era un fastidioso aviso para que no fuéramos, fastidioso porque visto lógicamente todo apuntaba a que iba a ser un fin de semana fantástico en un entorno maravilloso y con una compañía con la que las distancias entre seres humanos se desvanecen, dejando paso a uno de mis mayores disfrutes, por no decir el mayor de todos: el manifestarse con total transparencia en todos los sentidos gracias al cariño y la apertura de los demás, pudiendo compartirse uno mismo al 100%, cosa que poca gente se merece o sabe recibir...

Mi querida esposa, por su parte, igualmente fastidiada, veía dos líneas claramente, gracias a su "estómago"... Una de las líneas era la de nuestras circunstancias, y la otra la que conformaban las circunstancias del mencionado plan de fin de semana. Estaba claro en su cabeza que esas dos líneas no debían cruzarse, pues si lo hacían habría consecuencias, y éstas podrían ser irreversibles muy probablemente...

Así que, a pesar de nuestras percepciones, nos hicimos los remolones -sobretodo yo, que tengo práctica en hacer "la vista sorda y los oídos ciegos"-, y aunque nada convencidos, decidimos que nuestros cojones eran muy gordos y que íbamos..., eso sí, con mucho cuidado en la carretera, como siempre o más todavía.

Efectivamente algo no iba bien..., y aunque no se dejó sentir en el aparentemente cuasi-perfecto fin de semana, sí lo hizo un par de días más tarde..., cuando ya creíamos que nos librábamos -lo cual sabíamos o intuíamos que era muy muy poco probable-. Para resumir, diré que hubo dolor, hubo llanto, hubo decepción, hubo conflicto, y también aprendizaje a través de todo ello, como gente despierta que somos... Pero a pesar de ello, las cosas se pueden aprender de otro modo, y sobretodo sin efectos secundarios, especialmente si estos suponen la posible pérdida de una queridísima amistad...
















































En fin, el tiempo dirá si los abismos abiertos se vuelven a cerrar..., si los puentes que se tienden se construyen de verdad desde ambas partes o sólo en apariencia, quedando éstos a medio camino... Veremos si puede más la seguridad del refugio o el valor del compartir, en definitiva, si nos quedamos con el miedo o con el amor..., pues de lo segundo hay muchísimo...

De todos modos no importa, nada es importante y todo lo es... Sólo queda agachar la cabeza y asumir el error con dignidad, con humildad, siempre para no volver a cagarla en otra ocasión, y para no arrastrar a otros en mis ansias de "salirme con la mía" a toda costa... Pues es de sabios escucharse más, es necesario hacerse un mayor caso..., ya que es mucho más costoso el construir que el destruir, tanto en tiempo como en energía invertida... Asimismo, es más fácil arrastrarse por las piedras que volar sobre el océano, evidentemente...

Al fin y al cabo, en mi opinión, la sabiduría es en gran parte el conocimiento práctico de dichos caminos, de cuándo transitarlos y de cuándo no hacerlo..., de cuándo acoger y de cuando dejar ir... Difícil cuestión cuando uno no está plenamente en sí mismo, y mucho más cuando uno está bastante perdido o alienado, esperando sin saberlo el próximo -e internamente ansiado- reencuentro consigo mismo, que en ocasiones tarda demasiado en llegar...

Con cariño, de ese cariño malijno que algunos pocos conocen y aprecian realmente... Y gracias por ello, de corazón...