Vuelve..., al establo vueelveee...

  Muuuuuuuuu!!!!!

Hola a todos mis queridas -y algunas incluso amigas- reses. La verdad es que este establo ha estado bastante relajadillo últimamente, dada la enorme cantidad de actividades varias y variadas de nuestra querida -u odiada, sin términos medios- vaquinha nipona... El buen -o mal- malijno tampoco ha andado menos liado, aunque ambos con temillas bastante agradables y provechosos -no nos podemos quejar-.

Dicho esto, y antes de contar algunas gilipolleces de las mías, insto e incluso conmino a cierta niponcilla -muy amada por cierto "ser de maldad"-, a que, sin dejar de lado sus múltiples, cojonudas y activas actividades, nos vuelva a regalar con mayor asiduidad algunos jugosos post a la pimienta, o al roquefort..., o al pil pil, me da igual... Siempre le salen sabrosos...

En fin, después de hacer la pelota a la responsable de este asunto, tema o cosa vacuna..., voy a aportar unas reflexiones sobre unas cuantas idas de olla que me rondan la susodicha últimamente... Y es que mire donde mire, y con eso quiero decir "por todos lados, incluso malijnos...", veo extremismos, veo radicales, veo talibanes de tal o cual cosa... Y me pregunto..., ¿será un mal relativamente reciente o nos lleva acompañando a lo largo de toda nuestra insegura andadura -o andanza-?, o más bien... ¿es que en nuestros días se está desequilibrando el desequilibrio, extremando lo extremo... y desordenando el caos hasta puntos difícilmente predecibles?. ¿Por qué allá donde miro observo multitud de seres más papistas que el papa, cada cual con sus pequeñas miserias?.

Evidentemente, todo es tan subjetivo... Incluso tratando de ser objetivos somos de lo más subjetivos... Además..., somos seres tan inseguros, tan acojonados y tan acomplejados..., y por ello tan soberbios, cabezotas e ignorantes... Mira que nos cuesta entender que existen otros parámetros distintos a los nuestros, otros esquemas, otras formas de amar y de ser feliz... ¡Mira que nos cuesta con-vivir...!. ¡Mira que nos sentimos atacados!, asaltados por esa masa a la que identificamos como "el otro"... todos esos que no son yo y que se pueden ir mucho a la mierda como osen hacer algo distinto a lo que yo hago -que es clarísimamente lo mejor..., o más aún, lo único-.

Observo, que como siempre, están los que cogen de aquí y de allá y se "inventan" doctrinas, esquemas, opiniones, caminos... y tratan de imponerlos o endosarlos cual dogmas de maneras claramente manipuladoras, para ganar importancia, poder..., chupando la energía de aquellos que están dispuestos a darla y compensando así las enormes o inmensas carencias personales... Sí..., esos repugnantes líderes o pastorcillos de masas que se creen -y por desgracia son- el centro de muchas atenciones...

Y claro, por otro lado están aquellos débiles y asustados borreguillos que defienden a muerte dichas doctrinas que les han endosado graciosamente por todos lados... Éstos sólo intentan encajar en algún lado, en alguna sectita... Tratan de ganar el aprecio de alguien, joder... Y a cambio, lo dan todo, y luchan a muerte por ello que les da seguridad..., pero que paradójicamente ni ellos mismos se creen ese personaje que representan... Son los eternos copiones acojonados y vacíos que tratan de rellenar su ser a base de convencer a otros igual de acojonados de que lo suyo es lo bueno... Y su actuación se rige por la siguiente "lógica": cuantos más borregos seamos en la secta, pues menor será la sensación de estar perdidos, y por tanto mayor será el auto-engaño, viéndonos a nosotros mismos como un grupo la mar de guay y privilegiado -sin duda, mejor que los demás, que no tienen ni puta idea...-, y cerrando los ojillos frente a la cruel realidad, que nos demuestra que somos -por mucho que nos pongamos venditas- unos auténticos papanatas necesitados y miedicas.

Yo personalmente me reconozco en los dos roles de vez en cuando, y allá donde miro veo estos dos roles por doquier, como ya he comentado... Pero ahora mismo os pongo unos cuantos ejemplillos que desde mi punto de vista ilustran la tremenda sub-normalidad del ser humano, esa que tanto nos cuesta vencer -o más bien equilibrar, para poder madurar de una vez hacia cierta "normalidad"...-. Veamos...

Un señor derechoso a muerte, sumiso y buen borreguito, de una secta católica y de cierta edad, rebuzna: "Se están perdiendo los valores tradicionales, se va contra todo lo que huele a religión..., estamos en una sociedad de egoístas..., nunca se había sido tan egoísta. No sé dónde vamos a ir a parar... Es una sociedad de intolerantes..., ya nadie aguanta a nadie. Las normas de siempre hoy en día se las pasan por...". Y esto lo rebuzna porque alguien osa quejarse de su secta -por muy "bendita, sagrada e impune" que ésta se crea-, al entender que vulnera ciertas normas que estarían por encima de una tradición de lo más rancio...

Otro señor, de otra secta no religiosa, que por "casualidades" de la vida cruel -según él cree- está amargado y sin nada que hacer a sus treinta y cinco años, dedica su tiempo a ver cómo puede joder a los religiosos que tiene bajo su domicilio... Cualquier persona afín a esa secta religiosa que se acerque por allí lo molesta a la mínima, porque está a la que salta..., y así, inunda su ayuntamiento de quejas anti-religiosas, la mayoría desestimadas por carecer de fundamento..., aunque algunas de ellas sí que tienen cierta cobertura de vez en cuando en algún resquicio de nuestro sistema de normas tan requetebien pensado -o eso cree ese señor en los casos en que le dan la razón-. Entonces, se ve como el puto amo y dice: "Que se jodan..., y que estén puteados..., como siempre nos han puteado a los demás, coño... Que aprendan que no son los amos... Siempre andan tocando los cojones... Nunca han hecho nada bueno... Creen en gilipolleces, y piensan todo el día en gilipolleces que no existen... Carcamales... Se tendrían que morir todos, por reprimidos y degenerados... Yo me cago en su puto dios de mierda... Que me dejen en paz...". Con este solemne rebuzno tras una estudiada queja, este ser ha conseguido que unos niños no puedan jugar con el balón en ciertas instalaciones asquerosamente religiosas, porque se les escuchaba algunas tardes de vez en cuando, cosa que ya no pasa por prohibición de dichos religiosos... ante el temor a que la actividad de los niños supere el nivel de decibelios permitido por la norma perfecta de revelación divina a la que en estos momentos el señor amargado adora... al igual que simpatiza con todo aquel que se cague en un tal dios...

Una mujer de mediana edad que envejece a pasos agigantados, izquierdosa y nacionalista a muerte, y que a la legua se puede ver que no está contenta consigo misma, vive acomplejada y tratando de llamar la atención constantemente. Tiende a rodearse de gente a la que considera inferior, para ser su líder, para destacar y convencer, ser adorada y manipular... y cuando se cruza con alguien que supone una amenaza para su maltrecho ego, lo trata de aplastar o ridiculizar desesperadamente. De su dulce boquita sale lo siguiente, en plan juez: "Estos jóvenes de hoy en día hablan mucho pero no hacen nada... Son unos comodones conformistas... Ya no tienen valores ni ideales, van simplemente a la suya, y haciéndonos creer que tratan de cambiar el mundo... Qué risa me dan..., pobrecillos inmaduros... Cuánto les falta por aprender..., cuántos palos por llevarse... Cada vez que abren la boca para decir algo pseudo-serio, incurren en absurdas incoherencias... Ya crecerán y dejarán de decir tanta estupidez... Les falta visión global..., se encierran en su pequeño mundillo..., siempre yo, yo, yo... Presumiendo e imponiendo a todas horas... Lo suyo siempre es lo mejor... Qué juventud más patética...". Esta señora simplemente ha oído -que no escuchado- una opinión distinta a la suya que una osada joven ha formulado tan pancha... -jodida puta...-. Esto la ha jodido enormemente... Aún así, se han enterado ambas de que en su ciudad va a comenzar un curso de Esperanto, y como a esta mujer le ha parecido que así sería más molona y desde luego superior, pues ha decidido apuntarse. La cuestión es que siendo personas de distintas razas y ciudades las que asisten al curso, ella se empeña en hablar en su dialecto a todo el mundo, y le importa un pimiento ser entendida... Porque su amado dialecto es el más guay, y ella lo reivindica hasta al ir a cagar..., ¿cómo no va a hacerlo en una clase de Esperanto -que a sus ojos parece que mola pues trata de ser una lengua para entendernos todos sin tantas barreras, y eso suena a superior y a chachi...-?. Y a todo esto, sus compañeros de la clase..., pues a tragarse la imposición con patatas y con un poquito de ketchup...

Un joven egoísta que no se atreve a madurar porque lo ha tenido todo sumamente facilón en la vida y porque arrastra en parte ciertos complejos de la infancia que trata de compensar de formas más o menos desesperadas, en su desorientación y en su vacío -que trata de llenar constantemente a base de relaciones superficiales, en vez de consigo mismo-, y tras sufrir la pérdida de varios seres queridos y el enfriamiento de varias relaciones, es aceptado en una nueva secta molona. Recibir tan calurosa acogida sólo requiere unos pequeños cambios sin importancia, como veremos... Y en el fondo, qué mas da..., total..., como todavía le da mucho miedo andar uno de tantos caminos hacia la responsabilidad o hacia encontrarse a sí mismo, pues puede retrasar indefinidamente eso de mirarse cara a cara, probando nuevas formas de evadirse... -que es lo que ha hecho toda la vida en mayor o menor medida, intercalando breves despertares que duraban poco por falta de valor y de constancia-. Este joven comenta lo siguiente por teléfono con sus nuevos colegas, que se encuentran en una de las dependencias de su secta maravillosa: "Esta noche viene un amigo... lo conocí esta semana en una exposición... Podrá pasar sin pagar la entrada, ¿no?. Es un tío que mola, está en la onda..., es gente interesante... además entiende... Tiene mucha sensibilidad, es un artista... Ya veréis cómo os va a encantar. Está liberado de gilipolleces... Vamos, que no es un pijillo mojigato hijo de papá como esos que van juzgando todo lo que ven y luego no tienen ni puta idea de vivir ni de ser felices... No tiene prejuicios, y dice que va a probar las golosinas que va a traer Ainhoa, que éstas no las había probado todavía... Igual mezclamos y todo... ¿Y sabes que uno de clase el otro día las ponía a parir?. Que si es peligroso, que si te puede dejar gilipollas... No tiene ni puta idea..., ya le dije que la nuestra es de la buena..., que compramos la mejor, a la mejor gente... Va..., ni caso... Esta noche la montamos gorda, ya verás... Claro..., ya había que hacerlo... llevábamos ya dos fines de semana que yo que sé... Ya verás como se acopla bien este colega, hombre... No se va a extrañar de nada..., no es de esos gilipollas... Y eso de darnos piquitos entre todo el mundo le encanta..., creo que le da un poco a todo, como debe ser...". Pues este chaval ya de veintitantos añotes aunque no lo parezca, además ha cambiado convenientemente su estilo de vestir para no parecer lo que es -de familia con pasta, como todos sus "colegas", por otra parte...-, y va de ambiguo cuando es heterosexual..., pero es que en el ambiente en el que se mueve, ser homosexual es superguay... Mientras, mira con desprecio y con pena a sus familiares y antiguos conocidos, que no están en la onda que mola, o que incluso se permiten criticarla por las apariencias -o eso cree él-. Defiende su secta a capa y espada, con uñas y dientes...

Pues bien, basta ya de ejemplillos tontos... Está claro que eso de ser más papistas que el papa -cada uno en lo suyo-, lo llevan muy bien cada uno de estos personajes, al igual que este malijno juez y psicoanalizador de pacotilla, o que la multitud de seres humanos que pululan por aquí y por allá colaborando en esto que sufrimos -y que sufre el planeta, lo que es más grave-. Una auténtica bomba de relojería... Un mundo plagado de talibanes -palabreja que se ha hecho famosa por la evidente negatividad que conlleva-.

Qué le vamos a hacer... Debemos ser de la secta de los locos imbéciles utópicos aquellos de nosotros que pensamos que todavía podemos madurar a tiempo..., con duros palos, pero a tiempo de evitar el palo definitivo...

Ya veremos qué somos capaces de hacer... Veremos si podemos meternos todos nuestros extremismos y nuestras imposiciones por donde nos quepan y empezamos a aprender a con-vivir, a escuchar, a comprender, a respetar, a amar...

Muuuuuuuuu!!!!!!!!!!