Esquemas Mentales

Es evidente que vivimos como seres penosos llenos de miedos -pues nos los inculcan desde que nos nacen a este mundo-, y esto nos confiere el nada agradable estatus de humanos inseguros, limitados y tremendamente inconscientes. En relación con nuestro acojone vital, dejo caer una pequeña estrofa de los Mamá Ladilla, tan desconocidos -no por falta de mención en este establo- como geniales:

"El problema no es que estés 'acojonao', lo terrible es que tú no lo sabes".


También es palpable que, desde nuestro inconsciente acojone, funcionamos con un montón de esquemas mentales -hijos precisamente del miedo que heredamos y del que se nos dona generosamente por aquí y por allá-. Por tanto, límites, límites y más límites.... ¡Y cuánto nos incomoda y nos irrita alguien que no está tan asustado o que no vive "consolándose" de sus miedos con nuestros mismos esquemas mentales de andar por casa...!. Por no mencionar el tremendo impacto, el terror y la automática envidia corrosiva que nos provoca observar a alguien que no tiene miedo de ponerse "en pelotas" ante sí mismo para conocerse en mayor medida, y que es muy capaz de ir cambiando de esquemas mentales -casi como de "camisetas"- cuando ya le resultan caducos o siempre que observa que tienden a perpetuar sus límites y su inconsciencia, para ir guiándose a través de los dictados de "áreas" cada vez más profundas de "sí mismo" -desconocidas para muchos- y manifestándolas mayormente en calidad y cantidad, con lo cual se encuentra más pleno y es más feliz, porque todo va encajando en su vida de manera mucho más fluida y coherente. Eso tiende a joder a la masa más acojonada de alrededor, pues se muestra mayor flexibilidad, mayor sabiduría, mayor disfrute de la vida, y se siembran y se recogen frutos donde otros ni siquiera osan imaginar que fuera posible... Al hilo de esto, menciono a continuación un par de citas de las que más me gustan -en la teoría y en la práctica-:

"Los hombre vulgares han inventado la vida de sociedad porque les es más fácil soportar a los demás que soportarse a sí mismos". Arthur Schopenhauer.

"El mejor placer de la vida es hacer lo que la gente te dice que no puedes hacer". Walter Bagehot.


Y para finalizar, un par de reflexiones... Por un lado, está bastante claro que -unos más y otros menos..., aunque yo por mi parte me lo reconozco en un grado bastante elevado- vemos, escuchamos o simplemente percibimos lo que queremos ver, escuchar o percibir..., o mejor dicho..., lo que nuestros esquemas mentales quieren que interpretemos en todo este mejunje energético interelacionado, pues ellos nos permiten automatizar procesos -lo que en sí es neutro, y la positividad o negatividad dependerá entre otras cosas del cómo, del para qué, del por qué..., y del grado de cerrazón, de rigidez y de permanencia que les concedamos-. Por otro lado, es obvio que cambiar un esquema mental -más o menos arraigado- no es tarea fácil en multitud de ocasiones, y mucho menos el tener los cojones de estar frente a frente con uno mismo -y sus múltiples partes- sin mentiras, "al desnudo", con lo que agrada y es comúnmente aceptado, aprobado y recompensado, y también con lo que duele, avergüenza o, simplemente, no es "conveniente". Pero el intentarlo ya supone un crecimiento, y en cada paso, en cada recaída en un esquema basado en el miedo que reconozcamos, en cada descubrimiento doloroso, o en cada "cambio de collar para el mismo perro" que protagonicemos y que comprendamos, estamos más cerca del autoconocimiento, de la coherencia interna y del ansiado cambio hacia paradigmas que se asientan en el amar, en la consciencia, en la responsabilidad, en el respeto, en la apertura, en el compartir de forma transparente, en el crecer juntos -no a costa de otros-, en el manifestar nuestras potencialidades, en el brillar al máximo, en el Ser -y por tanto ser feliz-. Al respecto de todo esto, propongo una última reflexión que tomo prestada, y con la que no puedo estar más de acuerdo, que es la siguiente:

"Todas las cosas son imposibles, mientras lo parecen". Concepción Arenal.