27 de Agosto, 2006


Desnudez... [Comunicación... ¿Un "milagro"? (III)]

Estaba yo el otro día "penesando" -cosa nada aconsejada debido a sus terribles y devastadores efectos secundarios-, y de repente me vino a la cabecilla mi queridísimo amigo Benijno -al cual iba a ver al día siguiente-. Me acordé de él porque precisamente me encontraba reflexionando en torno a la desnudez, uno de los muchos temas abordados por Benijno en profundidad, tanto en la teoría como en la práctica..., y recuerdo que él mismo me dijo una vez algo parecido a esto -y si me equivoco que me disculpe y me corrija-: "cuando dos personas se encuentran en su desnudez, la relación crece, y desde ese momento es más sincera, más abierta, más profunda y más transparente..., pues algunas barreras importantes han caído..." -cosa que he tenido el placer de comprobar-.

Y es que estaba el bueno de Malijno contemplando nuestros tan diversos ropajes -según culturas, religiones, áreas geográficas, generaciones, etc...- y la mayoría le venían a la mente como si se trataran de barreras, escudos, disfraces, camuflajes o protecciones -y no sólo frente a los elementos, cuyo uso es tremendamente necesario-... En este sentido, los animales y plantas utilizan desde hace muchísimo tiempo diversos disfraces, y es que la naturaleza los adapta a la perfección para pasar desapercibidos cuando ello es vital -frente a enemigos- o para llamar la atención cuando interesa hacerlo -frente a una posible pareja sexual-. Y de la misma manera, los seres humanos -que al parecer somos los seres más evolucionados de éste planeta...- también utilizamos diversos ropajes para diversos fines, pero con una importante diferencia..., porque cuando los empleamos como protección o seguridad frente a "los enemigos", no lo hacemos frente a seres extraños con grandes garras o mandíbulas, ni frente a seres alados con potentes y amenazadores picos..., lo hacemos frente a nuestro mayor depredador, frente a lo que más nos aterroriza en este mundo..., frente a los de nuestra propia especie -lamentablemente-..., seres que son, paradójicamente, exactamente igualitos a nosotros -sin contar con que, en realidad, el título de "nuestro mayor enemigo" lo tiene en exclusiva una personita, y ésta no podía ser otra que uno mismo, aunque ese es otro berenjenal-. Pero bueno, en lo que se refiere a disfraces, nuestra "animalidad" llega a superar la de los mismos animales..., pues la sofisticación de nuestras caretas o protecciones -sin contar con las mentales- es sencillamente increíble... Y así, observo que dichos atuendos, adornos o disfraces tan distintos nos sirven como una seguridad junto a los de nuestro propio grupo o cultura, o como una evidente protección o diferenciación hacia los de otras zonas -enemigas-..., sintiéndonos de esta manera arropados e identificados con "los nuestros", y enfrentados y defendidos frente a "los otros", ante esos "monstruos" tan inmensamente diferentes que pululan por ahí fuera...

Por todo ello -por confundirse  en multitud de ocasiones lo esencial e importante con lo accesorio e intrascendente- y por muchos más motivos con los que no os aburriré, comparto el gusto de Benijno por el naturismo -que engloba al nudismo-, al igual que su afinidad con la idea del Esperanto -la cual domina- como lengua fácil inventada para entendernos en todo el mundo... -sin tener que renunciar a la rica diversidad mundial de curiosos atuendos y de preciosos idiomas, pero de manera que todo ello quede claramente superado por una evidente conexión común, que nos permita ver en todo su esplendor el precioso "bosque" global-. Y celebro todo ese tipo de iniciativas -más o menos antiguas- que buscan algo que me llegó hace tiempo a la cabecita desde no sé qué otra mente -seguramente desde otra parte "descoñocida" de la mía propia-, y que no es otra cosa que: "Potenciar lo que nos une, y minimizar lo que nos separa"..., como forma de superar la gran asignatura pendiente de nuestra humanidad, como camino para dejar de comportarnos de una vez como un puñado patético de tribus enfrentadas a muerte... En este sentido, disfruto practicando desde hace años diversas formas de "transparencia" o sinceridad conmigo mismo y con los demás, como el mencionado naturismo, como la incipiente telepatía -y como paso intermedio, me propongo aprender el Esperanto, pues es de lo más fácil-, y como otras diversas formas de superar barreras, máscaras o disfraces, que dificultan nuestra comunicación y que no hacen otra cosa que alejarnos... Por supuesto, las más complicadas y trabajosas de quitarse, son las caretas o escudos que nos fabricamos con nuestras retorcidas y asustadizas mentes..., y que crean los mayores abismos entre seres humanos..., pero pienso que deshacerse de unas ayuda a hacerlo después con otras -sean éstas de la índole que sean-...

Y para finalizar, en cuanto a los ropajes, pinturas y adornos para atraer a otros seres humanos, debo admitir que siempre me han divertido bastante, pero sólo eso..., y desde luego, debo confesaros que el más precioso de los vestidos que, desde mi punto de vista, posee mi mujer, es el que le proporcionan precisamente sus profundos ojos tal cual, su boca sonriente sin pintar, su cintura al descubierto, sus orejillas sin adornos, su precioso pelo suelto, sus pechos al natural, sus bien formados hombros, su insinuante cuello, cada una de sus muchas pequitas y cada una de sus curvas sin asfaltar... En fin..., su desnudez...

Abrazotes malijnos.