12 de Agosto, 2006


Comunicación... ¿Un "milagro"?

Desde mi punto de vista, uno de los aspectos que más nos limita como seres humanos, o dicho de otra manera, uno de los pilares fundamentales en los que se apoya nuestra inmensa infelicidad, frustración o insatisfacción vital, es la tremenda falta de efectividad en nuestra comunicación o incluso la incomunicación más absoluta en la que vivimos nuestras, muy a menudo, penosas existencias -en muchísimos casos, vidas parecidas a patéticos churros a la deriva…, con un tufillo a mierda bastante sospechoso-.

La realidad -por lo menos la realidad que yo observo- es que no sabemos comunicarnos, salvo raras excepciones. Muchas veces queremos pensar que nos estamos comunicando, cuando realmente -o en la práctica- la comunicación está siendo inexistente o incluso tan deplorable que lo único que estamos consiguiendo es alejar, confundir o incluso dañar profundamente. Muchas veces parece que cada ser humano hablara un idioma distinto del resto, importándonos un pimiento aprender el idioma particular del otro, porque, sobretodo, supone un esfuerzo…, y joder…, no estamos para herniarnos…

A mi entender, esta sociedad -enferma desde sus cimientos- es experta en la fabricación masiva de borregos, de borregos inútiles… -mis disculpas para tan tiernos animalitos-. Y es que estamos tan "alterados", alienados y desequilibrados –¿quién se encuentra realmente y profundamente "en paz" consigo mismo, con sus diferentes aspectos y circunstancias?- que ya no sabemos hacer lo que a los animales, de forma natural, no les cuesta ningún esfuerzo, pues lo llevan incorporado en su propio y lógico equilibrio. Ya no sabemos ni comer, ni dormir, ni observar, ni caminar, ni respirar, ni escuchar, ni follar, ni relajarnos, ni comunicarnos, ni jugar, ni disfrutar, ni activarnos, ni pensar, ni aprender…, ni siquiera cagar… -aunque solemos cagarnos los unos en los otros con relativa facilidad-. Para poder realizar más o menos todas estas funciones vitales y muchas otras -si es que queremos hacerlo-, ya en demasiadas ocasiones necesitamos tirar de pastillas -o en general, de diversas substancias externas-, con lo que de paso damos de comer un poco a esos pobres angelitos que manejan las multinacionales farmacéuticas sin ningún tipo de vergüenza o de escrúpulos.

Pues bien… -y volviendo al tema-, parece que la naturaleza nos ha dotado de unas herramientas formidables para la comunicación con el mundo exterior -por no hablar del interior-. Estamos perfectamente adaptados para ello… De hecho, si nos fijamos un poquito en el ser humano, veremos una casi perfecta máquina de comunicarse… Otro asunto muy distinto es que usemos más o menos esas herramientas comunicativas de las que disponemos, o que interese más o menos que las utilicemos… -dentro de este terrible y violento sistema decadente y deshumanizado, incluso desanimalizado…, y más bien aberrante, por resumir-.

En este contexto, incluso si nos levantamos de la cama algo menos cenutrios de lo habitual y con una rara intencionalidad positiva de comunicarnos con el resto a fin de entendernos, de comprender, de compartir, de apoyarnos o apoyar, o incluso para construir algo en común con otras personas…, comprobamos muchísimas veces que nos cuesta horrores, que simplemente no estamos acostumbrados o no sabemos -la "suciedad" se ha encargado bien de que no sepamos-. E incluso, en multitud de ocasiones, conseguimos exactamente los resultados contrarios a los esperados, debido a nuestro nada excepcional manejo de nuestras capacidades comunicativas…; además de que, probablemente, el fondo o la intencionalidad estén más contaminadillos de lo que, incluso nosotros mismos, podríamos llegar a pensar o admitir desde las "superficialidades" de nuestro ser.

Cuando hablo de comunicación no me refiero a esa farsa superficial e hipócrita que solemos hacer, y cuando hago comentarios sobre formas de comunicarse, no me refiero a no decir palabrotas o a ser "fisno", desde luego… Me refiero a compartir, a compartirnos con nosotros mismos y con el resto, y me refiero a hacerlo de forma efectiva para ese fin, de forma honesta, clara y sencilla… Aunque lamentablemente, todas las técnicas posibles -que pueden ayudar y mucho- para hacer observaciones, expresar necesidades, sentimientos, críticas o para resolver conflictos, fracasan si la intencionalidad que las anima es el desahogo brutal con el de al lado, el hacerle pagar las propias frustraciones personales, el pisotearle, el ponerte por encima, vengarte, aprovecharte de él, manipularlo, hacerle daño, y otras "lindezas"… Tal como yo lo veo, la intencionalidad…, lo que subyace en el fondo, va inevitablemente unido a la forma de comunicarnos y al éxito o al fracaso, a la satisfacción o a la frustración, constituyendo con toda seguridad más del 50% del camino… En este sentido, lograr y mantener una intencionalidad positiva de comunicación, se basa en una profundidad, una consciencia, un autoconocimiento o una comunicación con uno mismo -necesidades, motivaciones, potencialidades, emociones, limitaciones, esquemas, juicios, prejuicios, afinidades-, siendo esta base el primer paso -de gigante- para lograr luego compartirte con los demás -al igual que, en mi opinión, el aguantarse, soportarse o incluso apreciarse a uno mismo es el primer paso para conseguir hacerlo con otro ser humano, y luego con otro, y con otros…-. Y en esta "suciedad" -por los continuos obstáculos que nos ofrece amablemente- es muy muy dificultoso dar ese primer paso, aunque pueden darse diversas circunstancias que ayuden a darlo, como el hecho de relacionarte con personas que lo han dado, y que son capaces de disfrutar de la soledad querida y de una comunicación interior bastante fluida, lo que los convierte en personas más coherentes…

Por todo ello considero casi un "milagro", hoy en día, el dar el siguiente paso lógico hacia la comunicación exterior, hacia compartir, hacia una empatía, un conocimiento, una convivencia y un crecimiento reales, congruentes y sanos con otra personita/s además de contigo mismo -lo cual ya contemplo como un logro importantísimo-. Y en mi opinión, potenciar o encaminarnos a conseguir ese "milagro" es vital, para cambiarnos y para cambiar el terriblemente injusto orden de cosas actual, y en última instancia para lograr sobrevivir como humanidad, una humanidad que está llegando rápidamente a ciertos límites insostenibles de locura y de caos, que está en profunda crisis y ante diversos callejones bastante negros de los que no sabemos si terminaremos por sucumbir o por salir renovados y reforzados tal vez…

La cuestión es que todo se multiplica en conjunto, y si conseguimos recuperar la comunicación y la ilusión por nosotros mismos y por lo global, será posible primero construirnos más cada día como personas y en consecuencia construir entre todos cosas muy distintas al caos y al horror que el sistema nos hace "construir" juntitos hoy en día… Es de imbéciles suicidas aislarse de uno mismo y de los demás como hacemos actualmente…, y aprobar la asignatura pendiente de la comunicación -en su vertiente interna y externa- es a su vez un paso imprescindible para dejar de ser borregos mediocres alienados y caóticos que van a la suya de forma egoísta y a corto plazo, o lo que es lo mismo, constituye un paso decisivo hacia la sinergia -la integración de elementos que da como resultado algo más grande que la simple suma de éstos-. Porque cuando dos o más elementos se unen sinérgicamente crean un resultado que aprovecha y maximiza las cualidades de cada uno de los elementos, y en consecuencia, cuando estos elementos son conscientes y coherentes, lo que se crea y se multiplica es consciencia y coherencia.

Siguiendo esta hipótesis, que hoy parecería improbable, aunque no imposible, si logramos salir realmente del sistema -de todo sistema-, y empezamos simplemente a cooperar -es decir, a actuar juntos o interactuar como individuos de manera que el efecto sea superior a la suma de los efectos individuales-, y sobretodo, si conseguimos hacerlo a tiempo el número suficiente de personas en el globo, el poder constructivo va a ser de tal envergadura que, junto con el desmoronamiento del sistema destructivo e insostenible actual, que previsiblemente irá dando sus últimos y desagradables coletazos, las cosas por fin podrán cambiar notablemente, comenzando a evolucionar en la dirección que muchos deseamos y merecemos, y que muchos otros, tremendamente cansados, empiezan a intuir.

Como en un organismo, y siguiendo con el concepto de sinergia, sería necesario el concurso activo y concertado de diversos órganos, compuestos por multitud de células, para funcionar en armonía y de manera sostenible. La base es la célula -el individuo- y su interconexión con las demás. Es decir, la base para un planeta sano sería simplemente la cooperación de muchos individuos sanos, y el aislamiento y consecuentemente la pérdida de fuerza de las células cancerígenas o aberrantes, cuyo orden caótico -curiosa paradoja- se desmoronaría rápidamente por falta de alimento.

Hoy en día, como podemos comprobar a diario, el cáncer invade a la humanidad -órgano- con consecuencias muy peligrosas para las demás especies y para todo el organismo o planeta… Estamos en un punto de crisis peligroso en el cual la incertidumbre es grande, pues no podemos diagnosticar si superaremos el cáncer totalmente y renovados, si lograremos salir adelante con algunos tejidos de menos -medio tullidos y convalecientes por bastante tiempo-, si la enfermedad podrá finalmente con nosotros y con muchas de las demás especies, regenerándose la vida lentamente y recomenzando otra vez -pero sin nosotros-, o si dejaremos un planeta muerto e incapaz de volver a albergar vida de ningún tipo.

En este último caso, y si por desgracia ya estuviésemos cercanos a esa realidad -la cual no resulta imposible en el punto en el que nos encontramos-, yo me sacaría de la manga una hipótesis friki -como son gratis- , e imaginando que viviera en otro planeta de mayor grado evolutivo en todos los sentidos, estaría atento y extirparía de cuajo, limpiamente y a tiempo el cáncer que invade la Tierra, dejándolo libre de nosotros -órgano devorado por el cáncer- y de nuestras macabras aberraciones como humanidad. Sería probablemente lo más sano y beneficioso para el conjunto llegados a ese punto…, y de hecho pienso que el universo, o mejor dicho, la vida que éste alberga, debiera estar protegida en casos hipotéticos como éste, conservada por especies realmente inteligentes que la mantuvieran saludable como el agricultor que cuida el campo de plagas y malas hierbas. Descartando esa hipótesis tristemente friki, pienso que por suerte o por desgracia nos tenemos que encauzar a nosotros mismos, pues no va a venir nadie a cuidar del planeta salvo nosotros. ¿Empezaremos a actuar como responsables de este mundo, o seguiremos como si la cosa no fuera con nosotros?. Yo por mi parte soy optimista todavía, porque sé que las capacidades del ser humano pueden dar para mucho, y que son más que suficientes para obrar auténticos "milagros".