Activa lucidez... a pesar de todo...

En estos tiempos aciagos, difíciles e hijos de puta -o apasionantes, que es otra manera de enfocarlos- por un lado escuchamos cómo se habla por todas partes del respeto entre culturas y, en particular, entre religiones..., y por el otro, nos percatamos de lo radicalizados y enfrentados que están algunos miembros y miembras viriles y virilas de todo tipo de organizaciones sectar... religiosas.

A lo primero se le suele llamar diálogo interreligioso, y se pretende una convivencia armoniosa o por lo menos pacífica. Un ejemplo lo vemos en el encuentro por el diálogo interreligioso e intercultural para defender la educación en valores según la Carta de la Tierra, que va a tener lugar del 23 al 29 de Junio de 2006 en Estella. En este contexto, Federico Mayor Zaragoza, Co-Presidente del Grupo de Alto Nivel de las Naciones Unidas para la Alianza de Civilizaciones, hace un llamamiento para promover la paz en este sentido -entre los diversos modos de ver la vida-.

Diálogo, conciliación, alianza, paz... Es lo que la gran mayoría queremos en todas las culturas de esta civilización global. Aprender a potenciar lo que nos une y a enriquecernos con la diversidad es un paso importante, como individuos y en consecuencia como planeta.

Pero quedarse en palabras bonitas como suelen hacer tantos izquierdosos “bienqueda” que se acojonan a la hora de denunciar -o simplemente de criticar- determinadas situaciones que rayan la barbarie, no sólo es insuficiente a todas luces, sino a mi entender una tomadura de pelo muy peligrosa. Y lo digo porque, por otro lado, contemplamos ejemplos de personas como la tristemente popular Ayaan Hirsi Ali, esta ex musulmana que tiene que compartir su vida con sus guardaespaldas en un lugar secreto de Holanda, y que anteriormente tuvo que residir en una base naval por motivos de seguridad, ya que está amenazada de muerte por osar criticar abiertamente el islam, tocándole así mucho los cojones a ese supuesto tío listo al que llaman mahoma, y por el que al parecer merece la pena matar y morir...




Yo no defiendo la cháchara pseudo-amorosa entre politicuchos de pacotilla o líderes de secta de turno..., no veo la vendita en los ojos como una solución -el mundo va de puta madre, todos nos entendemos y nos amamos, juntos como hermanos miembros de una secta...-. Pero tampoco defiendo la irrupción de la pseudo-policía del mundo -véase E.E.U.U. y sus secuaces europedos- para terminar con la barbárie utilizando todavía métodos más bárbaros, y a cambio del consabido control de todos y cada uno de los amados recursos energéticos -es decir, poder, dominación, y otras cosillas así de deliciosas y poco aberrantes-.

Opino que debe haber un intermedio entre pifias derechosas y gilipolleces izquierdosas semejantes, unas y otras supuestamente bienintencionadas -para los que se lo quieran creer, cosa que yo prefiero no hacer-. Y en ese intermedio creo que podemos encontrar un mayor equilibrio, y a lo mejor, alguna solución...

Si vivimos en los mundos de Yupi o en los mundos de Bush..., pues no hacemos mucho más que respirar un oxígeno que bien podrían utilizar mejor las plantas -frase niponiana, cómo no-. Si somos un pelín más realistas o lúcidos, posiblemente veremos que la situación está que arde, que la confrontación interreligiosa e intercultural se nos va de las manos -junto con el sistema global y ecológico en general...-.

Viendo -no sin dolor- la convulsa situación que atravesamos y los peligros que nos acechan en forma de callejones sin salida -la salida es sin duda, en mi opinión, cambiar el rumbo en diversos ámbitos o poner en práctica otros paradigmas bastante distintos de los actuales-, podemos caer en la tentación de la deprimente y deprimida inactividad impotente de los pesimistas cómodos -quejicosos inútiles que no mueven un dedo..., ¡pobres víctimas!-. Otra posible actitud, que es la más afín con mi felicidad -y que sin embargo no me evita el necesario dolor de la “realidad”-, es la verdaderamente activa y útil en mi opinión, y es la de aportar granitos de arena cada día para que con otros granitos se vaya construyendo una sólida montaña, en todos los frentes posibles, individuales y después colectivos -pues son lo mismo al fin y al cabo-, y el frente del respeto y convivencia entre culturas y creencias diversas, o entre tribus..., es fundamental..., pues todos compartimos un destino común...

Quizás se llegue a construir a tiempo un organismo verdaderamente mundial o global al servicio de todos -y no de intereses partidistas como los de los países más ricos del mundo, por poner un ejemplo tonto-, con autoridad y legitimidad como para velar por ese respeto y convivencia en paz tan deseados, y para erradicar la barbarie allá donde se produzca a través de mecanismos adecuados que no incluyan, por supuesto, el expolio, el control de recursos energéticos, el dominio u otras índoles de barbarie que ya conocemos demasiado bien..., sino un sistema flexible y amplio de ayuda “interesada” -el interés global a largo plazo- donde coexistan deberes y derechos como una misma realidad, como algo tan imbricado que sea imposible de entender separadamente, de manera que se cumplan unos mínimos -que hoy todavía soñamos- en cuanto a derechos y deberes humanos en todo el globo, con independencia de la región o cultura.

El equilibrio entre derechos y deberes humanos, entre occidente y oriente, y la equilibrada distribución de recursos entre norte y sur, en mi opinión, pasa por un cambio de actitud individual, a pequeña escala... Si seguimos comportándonos interpersonalmente como una panda de bárbaros egoístas y cerrados, el globo seguirá siendo solamente otra panda de tribus cretinas, retrógradas, asesinas y en el fondo, suicidas...

Por cierto..., muuuuuuuuuuuchos muuuuuuuuuuugidos con muuuuuuuuuucho cariño...

Muuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu