Evolución del yo (II parte)

Muuuuuuuuuuuuuuuu!!!

Desconocida

Contigo conocí el amor... pero ya no vivo en un otoño. El sol secó las gotas de lluvia que inundaban mi piel. El viento de la libertad azota salvaje, borrando el barro seco de mis huellas.
Giro la cabeza. Algo me ha cegado. Es el reflejo del sol en un espejo. Miro a través de él. Hay un parque. Un pequeño sendero se abre entre bancos de madera y hortensias. Está en lo alto de un acantilado, fuertemente golpeado por el océano. Un manto de lluvia inunda el suelo. Veo una silueta, me es familiar.
Vagos recuerdos...
Evocan palabras de una pareja unida en un abrazo sobre las rocas azules, casi negras. Son palabras banales pero están cargadas de ternura y pasión. Mirada brillante al rostro, mientras caricias se deslizan por el cuello amado...
Anochece. Mientras el sol se esconde, se alejan. Una de la otra. Me reconozco. Sin embargo, la luz se atenúa y he de acercarme más al espejo. Busco la otra silueta entre los arboles y la hallo. Es una silueta borrosa e inerte. Observo sus rasgos faciales. Estudio su caminar y sus gestos. Busco en mi memoria y no encuentro. No sé quien es. En algún momento se hizo desconocida y desapareció. Quizá no estuviese nunca.
Se pierde entre la bruma del parque. Ni siquiera se oyen ya sus pasos, se confunden con el sonido del oleaje.
Sólo queda el mar tras el cristal. Giro de nuevo y contemplo mi camino. Una sensación de felicidad recorre mi espalda y no puedo evitar sonreír. El sol sigue brillando.
Me voy...


23-02-2001

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Durmiendo La Realidad

Sueño contigo. Ahora.

Soy un oso pequeño y blanco que acaba de despertar. Levanto la vista y la oscuridad es mi única compañera. Ella inunda la cueva, penetrando entre las frías rocas.
Hablamos. Hace silbar el viento chocándolo contra la piedra. Conoce el secreto de la vida: “No hay ningún secreto. Tienes que vivirla”. Narra fantásticas historias de princesas, leones, brujas y piedras preciosas, reyes y esclavos de países lejanos, todos rodeados por la misma nieve que yo. Sonrío feliz mientras me imagino las hadas y los castillos profundamente conmovido. Ella sabe de la personalidad humana, de lo caótico de su existencia y de la complejidad de sus relaciones porque pasa inadvertida y, en silencio, se mezcla entre ellos y escucha... tranquila...
Esto trae a mi memoria una pesadilla que una vez tuve y, desconcertado, ahogo un grito de emoción. No quiero parecer débil. Soy aún un oso pequeño, fuerte de ánimo, pero insignificante ante la majestuosidad de mi amiga. No tengo tanta sabiduría pero también he sufrido.
Como leyendo mis pensamientos, me insta a que hable: “Las palabras son suaves olas de miel que te ayudan a avanzar”. Entonces, describo detalladamente mi pesadilla pero... ¡No estoy solo! Una voz profunda repite todas mis palabras con tono grave e irónico perdiéndose entre ella...
Lloro desesperado porque conoce mi sufrimiento y quiebro mis garras intentando matar esa voz. Sólo consigo herir a mi maestra y veo brillar mi sangre, enfureciéndome aún más. Mi amiga huye, dejando paso a la luz del sol, y corro detrás, pidiendo perdón, pero no me escucha... solamente dice: “Recuerda: cuando abres tu corazón, cierras las heridas”.

Tú eres el eco que retumbó aquella noche en la cueva, refrescándome el amor pasado, que sigue allí, encerrado entre las rocas...

Pero, para cumplir mi misión, ya no necesito hablar...


26-02-2001

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Espero que éstos os gusten más que los de ayer (que son bastante cutres, todo hay que decirlo).
Muuuuuuuuuuuuuu!!!