Gracias...

Estaba yo hace unas pocas semanas en mi despacho, trabajando tranquilamente, cuando una compañera reciente, que está ayudándome temporalmente con algunos asuntos, se pone a hablar por teléfono, hablando tan alto que a pesar de la distancia pude oír perfectamente la “interesante” conversación que reproduzco bastante fielmente a continuación. Esta chica está embarazada ya de unos cuantos meses…, vamos, ya con una considerable tripota… Y la cosa fue algo así de “chachi”:

“Hola tía… ¿Qué tal…?. Pues sí, tía… No te lo había contado todavía, y ya tengo tripota… No se lo he dicho a casi nadie… Es que no te creas que yo me he dado mucha cuenta…, todavía lo estoy asumiendo…
No, no lo quería… pero bueno…., ya me voy haciendo a la idea… Sí chica, es un rollo… Además, por lo menos podría haber sido niña, que el primero fue niño…, así tendría la parejita… Al principio creyeron que era una niña, pero luego le vieron el rabito…, en fin, qué le vamos a hacer…
¡Qué va, tía! El primero lo noté más…, con éste ni me estoy enterando, como si no lo fuera a tener… Con el primero todavía se le veía un poco de interés a éste, pero ahora nada… Por cierto, que el nano está enfermo ya un par de semanas, y nos da la noche constantemente…, no nos deja dormir…
Bueno, ¿y tú qué?. ¿Cuánto llevas con éste?. ¿Viviendo juntos…?, ¿sí…?. Pues ya te toca, ¿¡eh!?. Vete haciendo a la idea…, ya va tocando, anda…
Sí, mujer, sí… Quita mucho tiempo…, es pesado, no duermes bien, no puedes hacer las mismas cosas que antes…, sí, claro…, la pareja lo sufre, tenéis menos tiempo juntos…Pero luego te acostumbras…
Chica, esas cosas las podrás hacer más adelante… Sí…, todo eso ya lo harás más tarde… Ya te va tocando, y además…, cuanto más tarde peor…
Sí, sí…, ahora en seguida te tengo que dejar, que estoy en el trabajo…, pero venga, ¿eh?. Anímate, que ya toca…
Ah…, ¿sabes que nos vamos por ahí el fin de semana de antes de san Valentín?. Como este año cae tan mal… Hacía mucho que no salíamos de escapada…, y nos iremos de hotel a algún sitio chulo…, pero que no haya que moverse mucho, y que no haga mucho frío…, nos toca llevarnos al niño… Me da rabia…, pero ya se lo dejo siempre a mis padres o a mis suegros… ya se lo he dejado toda la semana, y esta vez ya no cuela, nos toca llevarnos al nene…, en fin…
No, con el primero aún teníamos algo de ilusión por ser la novedad…, pero con éste nada. Para mí es como si no pasara nada…Ni me estoy enterando, ya ves... Eso sí, no para de pegar patadas..., la primera vez quería notarlas, para ver cómo era eso..., pero ahora me molestan, jajaja. Podía estarse quieto..., está revolucionado...
Tú anímate, que verás… Chica, pero para todo eso que quieres hacer siempre hay tiempo, venga…, que ya toca…
Jajaja…, pero entonces…, pues mira… tú ni lo pienses… que pase y ya está…, si lo piensas es peor… Tú no pienses, te quedas y ya está…
Bueno, tía… Un beso… Y eso, ¿eh?, hazte el ánimo, venga… Adiós…”


Al prestar atención a semejante conversación mientras tecleaba, al principio me quedé con un sentimiento que era mezcla de dolor, pena, pero sobretodo de cierto asco… Al poco rato me lo quité…, y reflexioné conjuntamente sobre lo que esta chica acababa de decir a su supuesta amiga y sobre lo que en estos meses me había comentado a mí en relación a su marido, a su hijo, al otro que está por venir, a sus padres y suegros, etc… Me di cuenta que todos ellos no eran sino objetos para ella, aparentemente dulce, educada y socialmente aceptada…, y comprendí que mi dolor había sido por empatía hacia todos ellos -sobretodo por los hijos-, y de que mi penilla venía de la inconsciencia y del borreguismo tan tremendos que se palpaban cada vez que ella abría la boca… Por último, observé que el asco había sido producido por su actitud de egoísmo absoluto con todas las personas que le rodean y que le van a rodear próximamente…

Y me dije que era una verdadera lástima ver tantísimos ejemplos de irresponsabilidad, semejantes a éste… Sin tener que llegar a los casos más extremos de maltrato físico y psicológico a los hijos, son abundantes los padres que, como ella, no saben por qué lo son, no lo quieren, no lo valoran, no tienen ilusión -más bien una resignación que acaban pagando con todos, y principalmente con los propios hijos-, tratan a sus parejas como a meros objetos para conseguir sus fines, tratan a sus padres y suegros como niñeros a los que colocar a esos parásitos, indeseables y molestos, llorones, bajitos y calvos…

Sobretodo, me di cuenta de lo poquito que reflexionaba ésta chica, de lo poco que se plantea las cosas…, porque ya tiene una gran masa que le arropa confortablemente en la ignorancia, pensando por ella -tal y como se debe de pensar para ser socialmente “normal”, "aceptado" y “feliz”…-. Y observé con estupor lo bien que hacía de “agente de contagio y control” dentro del sistema-matrix en el que nos movemos, lo bien que supervisaba que nadie se saliera, lo estupendamente que programaba a su “querida amiga” con un fin bien definido: “no pienses”, “el filete está bueno…, cómelo…, venga…”.

Yo no le pregunto…, hago mi trabajo, le doy su trabajo, y poco más salvo algún comentario sobre el tiempo, o alguna breve charla en la que se sabe desde el principio lo que va a decir cada uno… Pero ella sí pregunta a veces…, y las contestaciones que le doy en ocasiones le asombran, le parecen extrañas, “fuera de lugar”… En esas pocas ocasiones noto que trata de reconducirme de diversas maneras -más o menos sutiles-, con lo cual, no sé muy bien por qué…, en seguida dejo de escucharla con una facilidad pasmosa, y sólo oigo un programa que me dice mis obligaciones sociales dentro del sistema, lo que debo hacer, lo que hoy pienso pero mañana terminaré por hacer -rendido ante la evidencia de que no hay nada fuera o al margen de esa programación o “matrix”-. No deja de asombrarme la seguridad con la que conoce su vida y la mía, la vida en general y sus misterios -que para ella no existen-, la confianza que le da su “modus vivendi” que propaga o difunde, cómodamente instalada y engullendo con gusto su recompensa en forma de tierno filetito…

Además, esas pocas respuestas que le he dado -derivadas de su curiosidad sobre mi "extraña" persona-, y que le han incomodado momentáneamente, le han hecho plantearse a sí misma alguna preguntilla de las que acojonan…, y rápidamente he visto volver a su cabeza la programación establecida -tras un momento de cortocircuito, debido mayormente a la poca costumbre que el cerebro tiene de pensar…, cosa incompatible con los esquemas impuestos, cerrados y rígidos-. Su única respuesta tranquilizadora a su propia pregunta era siempre la misma, como comprenderéis: “pues porque si…”, “es lo que hay que hacer”, “es lo que pasa…, no sé por qué, pero sucede…”, “porque es así…”, etc, etc, etc… Y me temo que esa es su contestación en muchos más campos..., para volver inmediatamente a su "seguridad"... -de la que nunca salió, porque sólo de pensar en ello, se caga de miedo...-.

Ante varias muestras de éstas -tan “chachis”, como decía-, evidentemente, nuestras conversaciones se han ido reduciendo más y más, porque no se puede compartir casi nada… Y es que, en mi opinión, esta programación, este sistema…, nos hace actuar como borregos, conformistas, cobardes, mediocres, memos, insensibles, superficiales…, y sobretodo, egoístas… De ahí el sentimiento generalizado de alienación y de soledad…, de insatisfacción constante, de vacío, o en resumen, de infelicidad permanente...

¿Recuerdas, mi Nipona, el ejemplito del otro día con ese vecino nuestro…, con su actuación también “megaultrasuperchachi”, inteligente a más no poder, y generosa a muerte…?

Por suerte, conocemos muchas personas consideradas como “raras”, o no tan “chachis” -vaya expresión, ahora que me fijo bien...-. Creo que cada día, a pesar de todo, hay más de esos “bichos raros”, “gente con ideas propias”, “inconformistas”, “almas libres”, “personas con criterio”, “seres con quienes compartir”, "personas especiales, profundas..." -o como cada uno prefiera llamarlos…, pero creo que nos entendemos..., y que distinguimos cada día más a los que van de todo eso de los que realmente son especiales, respetuosos o generosos...-.

Este post lo dedico a ellos, por su labor de contagio no dogmático o proselitista, pero sí liberador y verdaderamente reconfortante, por su apertura y generosidad -más valiosa si cabe en estos tiempos agitados-, por su respeto y por su amor…

Para mí, estas personas, al contrario de la chica protagonista de este relato, suponen un soplo de aire fresco…

Por todo eso, GRACIAS…