31 de Diciembre, 2005


Irresponsabilidades y barbaridades varias... II (comentario malijno)

Gracias, Zeltia, por tu infinita pacencia -de pacer-. Y lamento tu tristeza... en ocasiones la comparto... Por cierto, me encanta el nombre, porque yo soy muy afín a la cultura celta -la palabra Zeltia me conecta con todo ello, pero sublimado, en plan espíritu o deidad de lo celta... y me recuerda al verde gallego o escocés-.

Estoy plenamente de acuerdo -Benijno y Zeltia- en que no estaría nada mal el poder recibir una educación más global o integral como seres humanos, con una mayor comprensión de lo que somos, de nuestras diversas facetas y potencialidades, tanto en las escuela y universidad, como después -disponer de una oferta amplia y gratuita para el continuo aprendizaje en las diversas etapas de la vida-. Yo por mi parte, me propongo seguir aprendiendo en esta vida mientras aguante mi cuerpecillo, y espero que no me llegue el día en que me crea que sé lo suficiente, el día en que pierda la curiosidad o el interés -lo que solemos llamar “estar de vuelta de todo”-. Cada día está plagado de maravillas... -la mayor de todas, el hecho de seguir vivo-. Por mi parte -y también como un deseo para los demás- espero ver siempre el mundo con la frescura de los ojos de un niño, seguir evolucionando toda la vida, y al mismo tiempo, apreciar como el primer día la belleza, el amor, la diversidad de la vida, al placer de la música, de un cielo estrellado, del mar, de mirar a mi mujer a los ojos… La vida nunca deja de sorprenderme… y estoy muy agradecido... y soy feliz...

Pero el post sólo trataba de mi deseo de que todo persona pudiera obtener -y cumplir con- unos mínimos de preparación para ser padre-madre... para evitar así algunas de las aberraciones que todos conocemos -tremendas desatenciones con los hijos, abandonos, palizas, vejaciones, violaciones, asesinatos, comercio sexual o laboral, y un largo etc que no es tan poco común ni mucho menos, y más en ciertas culturas...-. Para mí la infancia es de vital importancia, es el futuro, es la semilla que puede dar un fruto que dé mil vueltas al actual en todos los aspectos, aunque también puede superar ampliamente la podredumbre de nuestros días.

Desde mi punto de vista, esta mayor preparación y aprendizaje para tener hijos, redundaría enormemente en beneficio de la propia persona en primer lugar, y por supuesto, de los futuros hijos y de los que se relacionen con ellos -es decir, todos un poco...-. ¿Pero, y si uno no llega a unos mínimos muy mínimos?. En ese caso, no debería tener hijos, así de claro... ni siquiera debería tener un perrito o un gatito... Yo creo que unos mínimos de salud física y mental, de preparación y de responsabilidad, muchos los tenemos clarísimos... -con sus matices particulares-, pero ello no significa que esto sea así en todos los casos...

Además, si uno recibe unas ayudas y una preparación física y mental personalizada, para el desempeño de ciertas tareas consideradas como importantes, por qué no las recibe en este tema... ¿será que no lo consideramos importante, a pesar de que todos sabemos lo que es pasar por la infancia?, ¿es que no se hacen controles y seguimientos a las parejas que desean adoptar a un niño?, ¿por qué no con las que desean tener un hijo biológico?. Creo que en los casos de futuros padres más desfavorecidos en el terreno cultural, económico o de la salud integral, esas posibles ayudas, formación y seguimiento deberían redoblarse...

Vivimos en comunidad, en teoría precisamente para que ésta nos preste -vía pública o privada- unos servicios que no somos capaces de alcanzar individualmente, porque imaginaros que cada uno tuviera, por ejemplo, que asfaltarse su trozo de calle, o gestionarse sus residuos de todo tipo, o hacer las veces de médico, o plantarse su propio huerto para vivir... Pues qué coño..., que la comunidad invierta más en infancia, educación y salud, y menos en otras cosas que todos sabemos -y que salen más rentables económicamente...-. Yo pienso que el nivel de salud, cultura, educación, bienestar de los más débiles -mayores y niños-, seguridad, pacifismo y en general, felicidad, es un buen medidor del grado de evolución o desarrollo de dicha comunidad... Nosotros suspendemos clarísimamente, y otras comunidades no llegan ni al cero patatero...

Ya sé que hay demasiadas leyes, y muchas de ellas se meten de manera increíble en la vida de la persona... Yo sería el primero que, si se pudiese -y soy licenciado en derecho, aunque no ejerzo- mandaba todas esas leyes y todos esos abogados a otro planeta -al igual que a esos que comentaba Zeltia..., psicólogos y psiquiatras etiquetadores profesionales del género vacuno-. Sin embargo, dado nuestro “primitivismo” y nuestro desconocimiento de nosotros mismos, hoy por hoy son necesarios, unos y otros. Por ello, mi idea era aprovecharlos más, junto con médicos y educadores..., y sobretodo para proteger eso tan frágil que es la infancia -algo que a mí entender debería ser obvio...-. Y es que para mí habría que dejar de mirarse el ombligo, mirando siempre los derechos de los padres, y olvidándonos de que hay un tercero con derechos, el niño -que es una persona a la que naces, no una mierda que defecas, propiedad tuya para hacer con ella lo que te de la gana mientras no molestes a terceros-. ¿No tiene derecho esa persona que nace a una mínima preparación física y mental de sus padres?. Yo creo que sí... y los padres también lo merecen, como un pasito más hacia el objetivo de crecer como personas, y sobretodo de ser felices... amando y siendo amados por sus hijos.

Evidentemente, estoy de acuerdo -y así lo plasmo en el post- con que el cambio social pasa por el cambio del número suficiente de individuos -“contribuir con la propia armonía”- , contra los que el sistema no puede hacer nada aisladamente, a no ser que dichas personas se organicen en un subsistema dentro del Matrix grandote -en plan Sión-, porque entonces la cagamos.., y se nos cepillan rápidamente, absorbiéndonos. Opino que uno sólo puede cambiarse a sí mismo; a los demás, a lo sumo, se les puede proporcionar herramientas de diversas maneras para que hagan o no lo propio... en plan intercambio... y ahí entra la labor de los padres -que si lo son de verdad, aprenden de la experiencia tanto o más que los propios hijos-.

Sin embargo, Valmont, lo de la felicidad no lo he comentado yo en esta ocasión, sino mi querido amigo Benijno, con el que estoy totalmente de acuerdo. Venimos para tratar de ser felices -en contra de lo que nos dicen algunas religiones-. Todos sin excepción buscamos la felicidad, y en mi humilde opinión, no es una utopía, sino un estado en el que uno se encuentra en armonía interna y externa, en conexión con la vida, uno simplemente es, y ama... así de fácil y así de simple, es decir... si no fuésemos tan gilipuertas -porque para cuatro días que dura esto, mira que nos lo complicamos a nosotros mismos y a los de nuestro alrededor...-. Y es que eso de AMAR no lo llevamos muy bien... Más bien muchos creemos que amamos... Si lo hiciésemos, todo lo demás sería supérfluo, como muchos han dicho... -y decirlo es fácil, pero mira que nos cuesta ponerlo en práctica, aunque ocasionalmente veamos los beneficios-. Pero, ¿se puede enseñar a amar? Yo creo que se puede enseñar a no hacerlo... Es decir, se puede interferir o poner trabas en la capacidad para amar de los hijos, de forma absolutamente terrible... -inculcándoles miedo en lugar de amor-.

¿Qué haría el estado en caso de padres que careciesen de la mínima preparación en global?. O bien proporcionar esa posibilidad de aprendizaje y preparación con seriedad, o bien, si proporcionada ésta, la pareja la rechaza, en ese caso, velar por los derechos de esos hijos -incluso hacerse cargo en casos extremos-, o bien, incluso velar por que dichas parejas no los tengan -con apercibimiento de sanción o de retirar la custodia de esos niños- hasta no haber recibido y aprendido unos conceptos mínimos y muy básicos de trato a otros seres vivos, y más tarde proporcionar un seguimiento de que esos conocimientos son aplicados y los hijos no presentan malos tratos de cualquier índole... Suena fuerte, y suena a demasiado intervencionismo..., y sí..., para mí es triste... pero creo que en muchos casos sería necesario y beneficioso -incluso en nuestra cultura que se dice avanzada-, y creo que esa intervención estaría mucho más justificada que en otros campos en los que ya se interviene, sólo que este campo no generaría más riqueza económica, sino humana, y es bien sabido que lo humano actualmente está muy por debajo de lo económico -y más en algunos países en los que la vida humana no vale absolutamente nada-. Dicha intervención yo la propondría adaptada a cada cultura y a cada pareja, siempre con flexibilidad, sin dogmatismos, con respeto y siempre hablando de mínimos... luego cada cual, a partir de esos mínimos... a por el diez -imposible llegar, pero no intentarlo, como dice CabezaSaturno-.

Sobre el amor o el determinismo se podría comentar mucho, y dedicarles muchos post -ya me animaré, o alguien de vosotros lo hará-. En relación al determinismo, CabezaSaturno, sólo comentarte que mi lógica sí que lo es en un 90 o 95%, lo comprende y lo asume... Es más, si yo mismo no fuese otra cosa que lógica pura y dura, sería un determinista bastante convencido... Ahora bien..., otras partes de Malijno ven otras partes del mundo, y ven lo que muchas veces se le escapa a la lógica, y activando esas otras zonas cerebrales, uno puede ver que ese determinismo es pura ilusión, y uno entonces puede decirle a otro ser humano con pleno conocimiento de lo que está diciendo, eso de, “enhorabuena, te lo mereces, te lo has currado”, o por ejemplo..., “me gustas, valoro lo que haces y por qué lo haces, pudiendo precisamente haber actuado de otro modo...”.

Además, existen fallos gordos tanto en el determinismo -de cualquier índole- como en el indeterminismo... y la propia mente y el lenguaje que ésta utiliza, a veces hace a los deterministas pasarse al otro bando y viceversa... Yo trato de no ser de ningún bando, o mejor dicho, soy de los dos...-difícil explicarlo en pocas palabras-. Dices que te consideras bastante determinista, CabezaSaturno, y no creo que lo de “bastante” lo hayas escrito a la ligera... Sólo te dejo caer dos apuntes sobre tu comentario, con el cual estoy también bastante de acuerdo... ¿Por qué si estamos totalmente determinados -genéticamente, socialmente, físicamente, etc...-, hablas de encontrarse a uno mismo?, ¿qué es ese uno mismo?. Si somos totalmente deterministas, no existe ese uno mismo..., sólo encontraremos otra circunstancia más de la larga lista, y apartadas todas las circunstancias que nos han influido, quedaría la nada... ¿Buscamos esa nada, ese vacío...?. Puede parecer una nada, una soledad absoluta, un vacío total lo que encontraremos... Por mi parte, desde mi experiencia, desde lo que he buscado y he encontrado, sé que detrás de todas esas circunstancias está el todo, ese uno mismo, o esa “nada circunstancial”... Y eso está aquí y ahora, y está escribiendo en estos momentos estas líneas, y más tarde leyéndolas desde otro lado -desde otras circunstancias, desde otro ser humano...-.

Para terminar con este comentario-artículo-post-rollo-insoportable, decir que no pienso que la sociedad o la educación sean por sí mismas un mal o una lacra, ni mucho menos... Yo espero, deseo y trabajo para un cambio individual y más tarde un cambio global... Mis deseos en materia de infancia pasan por un cambio individual generalizado... Y creo que no toda sociedad tiene por qué ser represora y manipuladora, ni toda autoridad... En este sentido, la famosa frase de Bakunin, Nipona, la tomo con pinzas y con muchas matizaciones... Creo que la sociedad puede y debería ser una influencia positiva para el individuo, que tanto tiene por aprender -cosa imposible sufriendo en soledad las almorranas...-. Todos nos influenciamos, y consiguiendo una influencia general más positiva, a través de la suma individual, todo vendría más rodado... y medidas como las que proponía en el post serían entonces innecesarias de narices... Sin embargo, tal como están las cosas, y como decía Séneca, yo también escojo muy bien con quién me relaciono, y con quién me abro socialmente -dando y recibiendo influencia-, porque si no, se me podrían contagiar todos y cada uno de los “vicios” o “defectos” de la gran masa... -como él los llamaba-.

Pienso, como Zeltia, que otro mundo es posible... y fundamentalmente, que otro ser humano, realmente más humano, es posible -y necesario...-.