Fascistas, fascistillas y fascistoides

Parece que hoy en día está de moda -es moderno- ir tildando a los demás de fascistas o fascistoides, a la primera de cambio, queriéndoles decir que están siendo excesivamente autoritarios.
¿Quién no lo ha utilizado?. ¿Quién no lo ha tenido que escuchar en alguna ocasión, aunque sólo sea en el diminutivo: fascistilla?. Y sobre todo, ¿dónde está la línea que separa a los que venden caras sus opiniones y las argumentan sólidamente, y los fascistas que pretenden tener la autoridad o incluso la “verdad”? ¿Cuándo pasa uno de ser una persona de ideas claras o con opiniones formadas, a ser un autoritario, cabezota y prepotente?.
Como ahora se lleva eso del “talante”, de darles a todos la razón, de decir a todos que sí aunque defiendan posturas opuestas… entonces, parece que hay que ir siempre con un cuidadín exquisito, y por si acaso, tratar de decir siempre antes de cada frase, “en mi humilde -o humilda- opinión -u opiniona-”, por si acaso alguien se ofende y te tacha de “pre-potente” fascistoide..
Al respecto pienso que algunos, si no opinas como ellos, y además, les rebates con argumentos sus ideas, no dejándote “convencer”, entonces ya te adjudican la famosa etiqueta, y pasas a ser un: “cabezota con el que no se puede hablar y que siempre quiere tener la razón”. Ya eres para ellos un discutidor coñazo, una mosca cojonera que se cagó en la carretera, pim, pom, fuera….
A veces -opino- los que más usan ese arma arrojadiza de “eres un fascista”, parecen ser los más autoritarios, independientemente de la ideología que tengan… Y me da la impresión de que todo gira en torno al concepto de autoridad, o de poder… y a la lucha de poderes entre las personas...

Para mí, está claro que no existe la igualdad, no somos iguales. Y opino que ningún régimen o sistema debería tratar de igualarnos a todos, no respetando esa inmensa diversidad que nos caracteriza: uno tiene más poder físico que otro, otro más fuerza de carácter, otro más poder de opinión, otro de liderazgo, otro económico, otro sexual, otro emocional, otro de cálculo, otro de orientación espacial, otro de relación social, otro de análisis, otro musical, etc… Para todo hay niveles, y sólo hay que convivir un poco para ver que en todos tus “poderes”, hay personas que te superan y otras que están por debajo, y ahí creo que está el problema para muchos, que no aceptan ésto.
La mayoría está confortablemente acomodada en la mediocridad más absoluta, en el ni fu ni fa más lamentable, acostumbrados a oír beeee… beeeee… todo el día. Y si les dices cosillas incómodas que no quieren ni oír -mucho menos escuchar-, pues eres un coñazo, y además prepotente, y te crees superior o algo así…
En mi opinión, ningún ser es “superior” o “inferior” a otro ser en sí mismo, y por tanto, no me considero superior ni inferior a ningún otro ser humano, animal, vegetal, o de otra índole que pueda existir. Otra cosa es que tenga más o menos capacidades en uno u otro campo. Por ejemplo, no puedo igualar a un toro en fuerza, pero no por ello soy un ser inferior a él, y un toro no me puede igualar en jugar al sudoku, y no por ello es un ser inferior. El tener un cerebro menos evolucionado no te hace, en mi opinión, inferior… y ni siquiera el carecer de cerebro –no, Bush tampoco sería un ser inferior en mi opinión-.

A mí, particularmente, no me ofende el estar por debajo de alguien -o alguiena- en cualquier campo, ni me causa malestar que mi situación pueda estar y esté por encima de otros/as en cualquier materia. Es algo que acepto y punto. Ahora bien… trato de evolucionar, de ser menos mediocre, y de trabajar para que esté mejor distribuido -o simplemente, algo distribuido- lo que al fin y al cabo es de todos, por ejemplo, los recursos de nuestro planeta, lo que podría denominarse “poder económico”, que a fin de cuentas es un “poder” de toda la humanidad y de las demás especies del globo, y no de unos pocos explotadores en cuyo rebaño me encuentro -de nacimiento-.
Pues bien… parece que lo que les conviene a los que tratan de “mandar” y manejar el cotarro, a los que ansían ser poderosos o mantener su poder, es que todos seamos de lo más mediocre -nivel mediocre tirando a bajito-. Y parece que se consigue, sólo hay que vernos… y buena muestra de este logro es que, lo que más le molesta a la inmensa masa borrega -no lo perdonan-, es que no seas mediocre y tires hacia arriba en algún campo: felicidad con tu pareja, cultura, dinero, inteligencia, personalidad, equilibrio emocional, capacidad profesional, belleza, generosidad, etc… Nada, nada… si no eres como la masa que nos inducen a ser, si no te metes en el saco de lo que “hay que ser”, entonces te va a ir mal en la vida, no vas a “encajar”…, y ése es el mensaje.
Paradójicamente, el sistema nos mete también el rollo de la competitividad -de lo más insana, y entre mediocres manejados, en mi opinión- para conseguir ser el más borrego de entre los borregos y llevarte el primer premio en “ser lo que hay que ser”. Esa competitividad, en vez de hacernos avanzar o ser mejores, con el lógico beneficio para todos que ello podría suponer, nos hace ser más mediocres, egoístas, consumistas y borreguitos de Norit, dóciles, dóciles… luchando contra el resto del ganado y dejando en paz a los lobos que sacan tajada en el sistema…

Desde mi punto de vista, además, y para colmo, si eres un borrego ejemplar como hay que ser, se te “recompensa” con algo de “carnaza”, y así se te hace creer que eres poderoso, libre, emprendedor, que te “comes el mundo”, etc… cuando eres mayormente una marioneta, parte de un enorme engranaje manejado por los verdaderos lobos -que es a lo que, pobre de ti, aspiras… o te hacen aspirar-. Y de estas ovejas que se creen lobos, se benefician unos pocos… Si no estás dentro de este sistema como oveja marioneta -los más- o como lobo sin escrúpulos -bien poquitos y cada vez menos numerosos, porque van cayendo a manos de otros más grandes y feroces-, entonces estás fuera totalmente… eres el explotado, gracias al cual todo este sistema aberrante se mantiene y se ha mantenido siempre..., y como explotado tienes unas ganas tremendas de estar dentro y pertenecer al ganado -con lo cual, el sistema se asegura el ganado que necesita, y al restante, lo expulsa a la miseria…-. Aún así, el que más pierde aquí es el ecosistema, porque para ser lobo no hace falta tener neuronas, sólo ser fiero, explotador y carecer totalmente de escrúpulos… y las reses están demasiado ocupadas pastando y haciendo lo que tienen que hacer para pastar más y mejor…
Yo, por mi parte, opto por seguir en el sistema y no autoexcluirme, porque a mi entender sería seguir potenciando esa misma dinámica, es decir, un orden excluyente que te sustituye por otro borrego a la primera de cambio… -ya hay bastantes excluidos, la mayoría de la población, muriéndose de hambre, que es lo que supone salirte realmente del sistema-. En vez de eso, como muchos otros, trato de ser menos borrego y actuar desde dentro, cual virus del sistema, tratando de que sus estrategias se vuelvan contra él, lo cual supone el apoyo de otros virus para ser capaces entre todos de escapar en mayor medida a las poderosas redes en las que nos movemos. Es una opción arriesgada, nada fácil, y bastante desagradable, pero observo que ya hay muchos virus, cada vez menos atrapados y con mayor capacidad malijna.

Por ello, creo que debemos seguir siendo moscas cojoneras, de esas que no se dejan convencer, de esas que tratan de salir de la cómoda mediocridad, y en mi opinión, debemos “brillar” todo lo que podamos, a pesar de las represalias del ganado que no quiere dejar de serlo -al cual le vamos a gustar cada vez menos, por envidia, principalmente-. Y al brillar más, no dejándose “engrisecer” por la masa, uno adquiere inevitablemente más matices y más poder que los que no lo hacen, y eso jode, aunque no utilices tu poder, porque es evidente. Además, como buen virus, en mi opinión, uno no va a tratar de luchar o ejercer el poder contra el resto del ganado o contra otros virus, entrando en esa competitividad imbécil del sistema, ni en el jueguecito de a ver quien tiene la verdad, la razón, o los cojones más grandes, ideado para que juegue la masa borrega entre sí, con mayor prepotencia cuanto mayor sea el sentimiento borreguil de inferioridad y de saberse mediocre. En vez de eso, yo por mi parte trato -no siempre lo consigo- de beneficiarme de aquello que carezco y que otros virus y borregos tienen para darme, y al mismo tiempo trato de beneficiar a los demás con lo mejor de mí mismo en mi mismidad misma. Cuando eso es así, hay beneficio mutuo, diálogo, discrepancias, acuerdos, aprendizajes, diversidad, y todos brillamos sin sentirnos ofendidos por hacerlo ni por que los demás lo hagan, y desaparece la mediocridad, y los borregos fascistoides.
Este blog, en mi opinión, es un buen ejemplo de congregación de virus que no se dejan atrapar por el gris imperante y que comparten lo mejor de su brillo y de sus colores sin miedos, envidias ni juicios. Gracias a todos los que lo visitan por ello, por contagiarme algo de color, y especialmente a Nipona, por darme cada día lo mejor de sí misma y por aceptar lo mejor de Malijno.
Además, pienso que tenemos una ventaja, y es que, a diferencia de los borregos convencionales, que poseen la “verdad absoluta” -que les dicta el sistema-, nosotros, los borregos-virus último modelo -perdón por la etiqueta chistosa, pero es para entendernos-, vamos necesitando menos seguridades, autoritarismos -ni nuestros ni de nadie- o “verdades”, comprendiendo que éstas no son otra cosa que meras convenciones transitorias, subjetivas y en evolución constante, con lo cual no se anquilosan ni adquieren el típico tufillo de “inmutable”, “autoridad” o “poder”, con la flexibilidad mental que ello nos da, y que nos diferencia de los que van de virus y que en realidad son otro subconjunto necesario de borregos, otro mecanismo de control al modo Matrix, que el sistema crea y controla, dictándole cuales van a ser sus próximos rebuznos y acciones anti-sistema, para así mantener un equilibrio -el mismo sistema los crea y los sofoca-. Este último grupo de reses mencionado, en mi opinión, está formado por ovejas de lo más cerraditas mentalmente, autoritarias, manipuladas y manipuladoras -tratan de convencerte y llevarte a su huertecito particular, super “moderno”, anti-todo y guay de la leche-, y son precisamente de las que más utilizan esas palabras tan de moda contra otros borregos: fascista, fascistilla o fascistoide, sin mirarse ellas mismas antes de hablar.
Espero que nuestro blog -y otros que conozco, claro está- nunca caiga en comeduras de coco semejantes, y que sepa precisamente mantenerse “en perpetua evolución”, con múltiples colores, colaboraciones y comentarios, totalmente diversos, abiertos y relativos -en contraposición a únicos, cerrados y absolutos-. Y en caso de detectar síntomas de “engrisecimiento” -menudas leches le doy al lenguaje-, será labor de todos los que lo visitan el dar la alerta roja, que en mi opinión es el mejor apoyo que se puede ofrecer.

Mugidos cariñosos a tod@s.

[Escrito el 11/12/2005]