5 de Diciembre, 2005


Optimismo a pesar de todo

¡Hola!, mi querida vaquita nipona malijna… y también mis saludos a todas las otras reses... Un abrazo muy fuerte para todos.

Como está de muy de actualidad -por desgracia- y se ha comentado en el blog últimamente -by the way, me han encantado tus posts cañeros sobre el tema, Nipona-, voy a escribir unos comentarios, siempre con maldad, relacionados con boicots de las narices y con “estatuts” de los cojoncetes, que nos están dando el coñazo últimamente…
Ya sabes que yo en el tema del borreguismo y la hipocresía pienso más o menos como tú, y que llevo a cabo acciones, donaciones, y lo que va estando a mi alcance, para proteger el medio ambiente, los derechos humanos, las zonas más empobrecidas… y para ir dando empujoncitos y ayuditas con el fin de que este sistema-mundo plagado de extremismos, odios y egoísmos, alienante y manipulador a más no poder, injusto, neo-liberal salvaje y sin escrúpulos -capitalista fracasado estrepitosamente-, agonizante, asesino y suicida… se desmorone más rápidamente para dar paso a un cambio a mi entender positivo y necesario, pero lamentablemente traumático, dado el bajito, por no decir escasísimo, nivel de consciencia de la mayoría de seres humanos que poblamos el planeta.

Para empezar, diré que estoy hasta los mismísimos ovarios de toda esa “raza repugnante” y a extinguir de los que se llaman a ellos mismos “políticos” -y que nos hacen creer a los demás que hacen política-. Aunque tienen a mi entender, gran parte de la culpa de cosillas tan agradables como la de los amados boicots y las divertidas agitaciones masivas, pienso que en origen, los auténticos culpables somos los borregos... Yo hace tiempo que no puedo votar a ninguno de esos personajillos, y al hablar de política intento hacerlo en abstracto, sin referirme a ellos o a su supuesta política que me causa infinitos bostezos y a veces alguna que otra alergia de las jodidas.

Asimismo, y por si alguien lo dudaba, debo reconocer lógicamente y de manera pública y notoria -en aras a una mayor comprensión manifiesta de mi mismidad misma, ¡hombre ya!- mi condición de borrego. Un borreguito harto de serlo, que cada día lucha por ser más consciente y que trata de cambiar -y cambia- de rebaños conforme evoluciona en la vida, tratando de no dejarse anular por cada manada en cuestión en la que le toca actuar y por tanto, de no identificarse con los distintos “pelajes” temporales que luce en cada momento. Además, como borreguillo tierno y sensible que soy, de tan sólo 27 años - pronto 28-, y por salud mental, llevo a cabo de vez en cuando una acción muy sencilla -sobretodo en plena naturaleza- y que considero necesaria: me quito los pelajes borreguiles y me quedo en pelotas conmigo mismo -y con todo..., al mismo tiempo-, me quedo por momentos vacío... -pero más lleno y completo que nunca-, y luego de empaparme con nuevas fuerzas, optimismo, consciencia, paciencia y, en resumen, amor... vuelvo a mis pelajes y rebaños de ese momento, tratando de no olvidar que son sólo eso, y que me sirven normalmente para poco tiempo, conforme los voy comprendiendo mejor y desechando por inútiles -os lo recomiendo humildemente a los que pertenecéis como yo a esa “minoría” que no es “libre” y que no está por encima de “aborregamientos”...-.

Tras este largo preámbulo -perdonad pero me parecía necesario-, paso a comentar brevemente -porque sería un tema para extenderse mucho más en otras ocasiones- algunos pensamientos sobre los nacionalismos, fronteras y esas cosillas tan propias de nuestro pasado -y presente, no nos engañemos- tribal y violento.

Desde mi punto de vista, está siendo y será muy positiva la tendencia a pensar en global, en “sociedad planetaria” -aunque no a la manera que se está llevando por el imperio capitalista, arrasando con su civilización única toda la diversidad natural y cultural-.
Así, veo más lógico y coherente para nuestra propia supervivencia como especie, empezar por pensar en primer lugar en el beneficio y en la armonía mundial, y en consecuencia opino, que al estar todo tan interconectado -si una parte está dañada afecta al conjunto en mayor o menor medida-, es básico cuidar el medio ambiente y al ser humano a nivel planetario, porque sin lo primero simplemente no podemos vivir nadie y sin lo segundo será imposible la paz por los siglos de los siglos amén...

Dicho esto, me parece necesario ir de lo global a lo particular, con respeto a la todas las riquezas naturales y culturales... Y del mismo modo, me parece ridículo hoy en día hacerlo al revés, es decir, pensar en mi beneficio particular y una vez conseguido, es decir, nunca -pues en general no estamos satisfechos jamás, y por desgracia siempre necesitamos más y más y más y más...-, entonces pensar un pelín en los demás cuando nos empiezan a tocar mucho los cojones... Lo digo porque, a mi entender, de los beneficios globales -de todos- podemos ganar toda la humanidad en una sociedad global, pero los beneficios particulares no implican eso necesariamente, y menos en una sociedad tribal y supercompetitiva como la aún actual.

Ejemplos de este tipo de filosofía los hay cada día más, y yo destacaría el software libre, y en concreto Linux, que acabará imponiéndose sobre Micro$oft a no ser que éste cambie sus esquemas radicalmente -ya empieza a colarse en las administraciones “púbicas”, y el avance es imparable... yo ahora mismo estoy utilizando una de las mejores distros de Linux (la Suse 9.3) mientras escribo esto-. Como ya sabréis, Linux es una herramienta o un avance del que nos podemos beneficiar todos; es más, la idea es la de animarte a disfrutarlo libremente y a difundirlo, y no sólo eso, sino que también puedes mejorar dicha herramienta aportando nuevas ideas, avances y utilidades... con lo cual todos disfrutamos de las mejoras que van quedando, y lo que uno aporta es muy valioso, pero nada comparado con lo que a uno se le ha dado de forma altruista... Es un caso claro de unión entre un beneficio general y en consecuencia un enorme beneficio a nivel particular.
Ojalá tomasen ejemplo en otros sectores, como el farmacéutico, el de la investigación genética, o el de la industria en general, en los que también se manejan bienes que en mi opinión son patrimonio de todos, y que deberían ser por y para la globalidad del planeta, apoyados por todos y para disfrute de todos, y no por el contrario, patentados o utilizados para beneficio particular a costa de graves perjuicios generales -social y ambientalmente hablando-.
En Europa, por ejemplo, ahora se va a ir distribuyendo la riqueza en mayor medida hacia los recién llegados países del este -como ha pasado con España-. Y yo opino que se deberían quintuplicar -y más- los esfuerzos en esa solidaridad y redistribución, tanto en el mundo, como en Europa, en España, y a nivel individual -mejor nos iría a todos...-.

Me encanta esta foto...(distro Linux Ubuntu)


En cambio, las tendencias imperialistas, egocentristas, invasoras, insolidarias... -tanto en E.E.U.U., en Europa, en Cataluña, en Valencia, en mi barrio... me parecen muy peligrosas. Por suerte, tengo familia y amigos en casi toda España - incluidos País Vasco, Calaluña y Madrid, Galicia...-, y amo todos esos lugares y gentes, sus diferencias y pecularidades, con las que puedo tener más o menos afinidad... Por mi parte, intento que mis críticas sean las mismas para los mismos actos -independientemente de dónde se realicen-.
Me produce mucha tristeza que en Cataluña se boicoteen los productos españoles como se lleva haciendo, y eso mismo me ocurre con los boicots en el resto de España hacia los productos catalanes -aunque muchas veces sea como respuesta: ojo por ojo, qué inteligente...-. Esos odios me parecen básicamente estúpidos y fruto del desconocimiento, la poca apertura y la manipulación...
También me parece lamentable la manipulación catalana tanto interna como externa -y principalmente hacia su comunidad vecina, la valenciana, en la cual vivo-. Igualmente, las respuestas valencianas con otra manipulación en sentido contrario, me parecen tristísimas. Ambas posturas, distorsionadas, extremas, exageradas y opuestas, me parecen penosas. No puedo con los “antis”, así que estoy de acuerdo con los Mamá Ladilla: “anti-tal, anti-cual..., sois palizas por igual...”.
Ojalá se tendieran manos razonables, y se llegaran a acuerdos respetuosos sobre una unión, cooperación, solidaridad, enriquecimiento y crecimiento juntos, entre baleares, valencianos y catalanes... que en el fondo tienen tanto en común... Pero sería necesario desterrar las prepotencias y la insana costumbre humana de pasar unos por encima de los otros - normalmente, como ha pasado a lo largo de la historia, y ahora pasa con E.E.U.U. a nivel mundial, el más fuerte, que en este caso concreto es Cataluña respecto a sus vecinos levantinos, es el que puede utilizar su mayor poder para beneficiarse más, pisotear, manipular más y mejor, y terminar por llevarse el gato al agua-.

Ojalá este acercamiento respetuoso se llevase a cabo en toda España... independientemente de si nos seguimos organizando como actualmente, de si acabamos constituyéndonos en un estado federal -casi idéntico al actual en la práctica, sólo que ahora las competencias que el estado no asume como exclusivas las pueden tomar para sí las comunidades autónomas, que son muchísimas y cada vez se transfieren más, y en cambio, en un teórico estado federal podría suceder que al estado le correspondiera tomar las competencias residuales que no asumiesen los estados federados...-, o de si terminamos siendo unos cuantos estados independientes pero que trabajan y se benefician conjuntamente y solidariamente como sería lo deseable...

En mi opinión, y si por mí fuese, el País Vasco ya hubiera tenido la oportunidad de decidir sobre su independencia hace mucho tiempo, por sobrados motivos histórico-culturales -ya me imagino que algunos se alegrarán mucho de que la cuestión no dependa de mí..., y en eso estoy de acuerdo.-
Y además, sinceramente, preferiría mil veces una Cataluña como estado independiente y solidario con las comunidades autónomas de España, respetuoso y con ánimo de conocimiento y enriquecimiento mutuo... que una Cataluña como comunidad autónoma chovinista, chantajista, egoísta y resentida... La realidad primera la imagino difícil, y la segunda creo que está más cerca de la Cataluña actual, aunque llevada al extremo. Esta situación no hace más que agravarse si en la Comunidad Valenciana se van contagiando esos mismos esquemas, también con cierto resentimiento, chovinismo y además con sentimiento de inferioridad -del que quiere y no puede..., tanto los pro-catalanistas como los anti-catalanistas-. Una verdadera pena...

También estaría bien que en Europa, se olvidaran un poco más los estados miembros de ese invento llamado soberanía nacional -excusa para mirarse el ombligo y tirar cada uno por su lado, sobretodo los países menos solidarios medioambiental y socialmente hablando-, y ojalá trabajasen más como si fuesen una unión de verdad, y no otro puñado de tribus egoístas y miedosas tratando de sacar más y más para sus intereses particulares -ambiciones que normalmente van a perjudicar a los terceros de siempre, los que llamamos tercermundistas-.

Como último deseo o utopía, diría que ojalá en todos los continentes se tomase la opción conjunta, sostenible y pacífica de velar por el beneficio global, en lugar de la opción suicida y violenta de todos contra todos, y todos contra el planeta -ya muy enfermo el pobre..., y a este paso igual lo rematamos antes de lo que la mayoría cree... cada vez que lo pienso detenidamente me pongo enfermo yo también-.
En fin, mientras tanto, en vez de temblar de miedo y cagarme en todo lo cagable, yo trato desde mi condición de borrego, de tomar opciones más constructivas -que desde luego no pasan por la actual política, ni por el boicot, el insulto o el ataque, que son más de la misma cosa que llaman política esos supuestos políticos-. Por mi parte prefiero escribir estas líneas y tratar de compartir otro tipo de pensamientos y sentimientos con las personas, vengan de donde vengan, porque al fin y al cabo, por encima de españoles, catalanes, vascos, gallegos, valencianos, americanos, africanos, chinos, de mi barrio, de mi familia, de color negro, amarillo, blanco, tostado, rojo, verde o morado, somos todos seres humanos; y en mi opinión, entre ataques de unos, y otros, la mejor defensa posible es centrarse y potenciar lo que nos une, en lugar de lo contrario, que es lo que pretenden quienes nos manipulan en direcciones opuestas.
Ya aparte de todo lo dicho, en mi opinión, es evidente que si todas las personitas nos hiciésemos más conscientes y responsables en el sentido más amplio de la palabra -lo que no veo nada fácil en mucho tiempo...-, todas éstas y otras elucubraciones, todos los modelos de gobierno y todos los politicuchos de pacotilla nos sobrarían, porque cada uno de nosotros sería un verdadero político responsable y por tanto respetuoso, y la sociedad global rodaría de forma simple y lógica en beneficio de todos y en armonía con la naturaleza como premisa básica, porque la haríamos rodar cada uno de nosotros apoyándonos en vez de entorpecernos, llegando a cosas totalmente inviables hoy en día tal como somos. Así, peripecias, manipulaciones y odios como los que estamos comentando estos días serían impensables.

Para terminar lúdicamente, voy a añadir una cita, especialmente dedicada a la mujer más maravillosa del mundo -mi mujer-, que me descubrió la que en mi opinión es la mejor serie de televisión de todos los tiempos -sin ser fanático, que no lo soy de nada ni nadie-, la famosísima Star Trek, una serie que veo como pionera y revolucionaria en numerosos campos, que maneja conceptos aún avanzadísimos para nuestra sociedad actual, y que precisamente tira por tierra en cada capítulo gilipolleces tribales, racistas y desfasadas como las que estamos dejando que sucedan actualmente, y que fue y es un ejemplo claro de respeto por otras culturas, de apertura mental para enriquecernos, de globalidad, de unión, de pacifismo, de integración racial y de amor por la diversidad. Cada capítulo merecería un comentario en este blog, aunque sería un poco friki... pero ahí queda la idea, al menos para algunos capítulos especialmente memorables.
La cita es la siguiente, tomada de la introducción de la serie, pero con algunas modificaciones malvadas: “el espacio..., la última frontera...; éstos son los viajes de la nave estelar Planeta Tierra, en una misión que tiene por objeto la exploración de mundos desconocidos empezando por el propio, el descubrimiento de nuevas formas de convivir, el desarrollo de nuevas civilizaciones sostenibles y pacíficas, hasta alcanzar niveles de evolución a los que la humanidad nunca ha podido llegar...”.

Que así sea, amigos...